jueves, 1 de octubre de 2009

Piratería 4/6: Matando al artista

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

Las compañías de música nos dicen que si compramos piratería estamos matando a nuestro artista. Buscando información me he topado con que del total del costo de un CD, sólo el 9 o 12 por ciento le corresponde al artista. O sea que si el cedé cuesta $210.00, al artista sólo le tocan unos $27.00, o $18.00 si no es el autor de la obra. Quienes se benefician realmente con la venta de discos originales son las tiendas, que llegan a retener hasta el 42 o 45% del precio final, es decir, de $210.00 se quedan con $88.20. El artista, más que de la venta de sus discos, vive de sus conciertos y, claro, de sus contratos. Quienes viven de la venta de los CD son los dueños de las tiendas y de las compañías de discos, que siguen obteniendo ganancias por muchos años aunque al artista ya no le paguen ni un quinto.

No tengo información sobre la industria del devedé, pero al ser prácticamente las mismas empresas, no me sorprendería encontrar datos similares.

Eso de matar al artista es muy dramático y exagerado, y podemos argumentar exactamente lo mismo en contra de las compañías de música. Todos sabemos lo que le pasa a los músicos al paso del tiempo y al estar más y más metidos en el juego de la música como un producto del capitalismo. Músicos que se van alejando de la música auténtica, que se vuelven más sintéticos (y nocivos) que una sopa Maruchan. Ejemplo hay varios, Café Tacvba, Julieta Venegas, Molotov, Shakira... y un sinfín de etcéteras que han cambiado su estética visual y auditiva, así como el contenido de sus letras con tal de convertirse en productos rentables.

Estos artistas poco a poco se van convirtiendo en algo que no eran. No estoy pidiendo que se queden toda la vida en lo mismo, evolucionar es bueno y necesario, pero una evolución sana, no viciada por el hambre del capital. Ya saben ustedes que una compañía de este tipo tiene siempre a los artistas, como popularmente se dice en México, agarrados de los huevos. Y al final, ya no son los mismos, ya han muerto, las compañías disqueras los han matado. Incluso antes que el consumidor de piratería.


Parte 1/6: Ser un papá pirata
Parte 2/6: Al alcance del bolsillo popular
Parte 3/6: Una opción ante el mercado establecido
Parte 4/6: Matando al artista
Parte 5/6: Alternativas para disminuirla
Parte 6/6: Otras alternativas legales
Bonus track: Los libros

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