martes, 8 de diciembre de 2009

Mi casa es un zoológico

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

Y no lo digo por mis parientes, no vayan a pensar mal ni a ofenderse. La cosa está así: tenemos un perro. Es un perro de raza bóxer y es atigrado. Hay un par de hámsteres (recuerden que yo escribo en español, y el plural de hámster es el que he escrito), macho y hembra. Dos tortuguitas, también macho y hembra. Y, por si esto no fuera poco, acaba de llegar (o sea, no lo trajimos nosotros) un gato.

Es raro que haya un perro y un gato en la misma casa, ¿no? Pero mi perro siempre ha sido pacifista. Hasta parece que es jipi. Y entonces no le hace nada a nadie, ni si quiera a los gatos. Es más, duermen juntos. Llega el gato y con sus garras acomoda el espacio dedicado al descanso del perro, algo así como tender la cama. Ya luego se echa en una orilla, para que el perro tenga dónde acostarse. Y hasta se acurrucan.

Los hámsteres y las tortugas no salen nunca de sus respectivas casitas. Y es que si sale alguno de los roedores puede ser presa fácil de cualquier depredador de vecindario. O llegar al drenaje y, dado que son roedores fresas, morir en ese lugar. Y si los reptiles salen, como son pequeñitos, de igual modo pueden acabar en el estómago de los cinco o seis gatos que siempre los acechan cuando salen a tomar el sol en su transportadora.

Volviendo al tema del zoológico. No tengo problemas con el gato. De hecho está chido que haya llegado a casa porque a veces las ratotas gigantes del sistema de drenaje se salen de su hogar y deambulan por el nuestro. No tendría problemas si no mordieran y si no transmitieran infecciones. El caso es que mi perro (jipi) no les hace nada. Sólo se les queda viendo cómo se pasean por el patio. No estoy pidiendo que las cace, sino que las ahuyente. El gato sí lo hace.

El único problema que le encuentro al hecho de que se quede en casa ese gato es que el cabrón no come, traga. Se alimenta del mismo plato (es un decir, realmente es una cazuela de peltre) que el perro. Y el colmo es que el perro deja que lo haga antes que él. Ha de pensar que una cosa tan pequeña no puede comer tanto como para no dejarle suficiente a él. Pero el gato no se llena, quiere hacer cinco comidas al día.

Y en su búsqueda de alimento, ayer me chingó mis bisteces. Pinche gato cabrón.

1 comentario:

  1. ya te he comentado que casi todas tus publicaciones me agradan y lo digo en realidad no es por que seas mi karnal o algo asi es por que me agradan solo que esta en especia me arranco uno sonrisa y tienes razon pinche gato cabron....

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