martes, 22 de diciembre de 2009

¿Norberto intolerante? No, qué va.

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

Imagen tomada de
http://eventonoticias.net
En serio, me re encabrono cuando leo las pendejadas que dice Norberto. ¿Qué pensaría Benito si lo oyera hablar? Y es que ¿qué tiene que andar metiendo la pata en todos lados o qué? Si mal no recuerdo, por allá del siglo XIX se separaron la Iglesia Católica y el Estado. Pero a este señor se le olvida a cada momento esa separación y anda por ahí diciendo que lo que hacen los diputados atenta contra la moral [cristiana, obviamente].

En principio de cuentas, ¿quién le dijo que todos en la ciudad (no digamos en el país) profesamos la fe católica? ¿Sabe acaso de la existencia de los judíos, testigos de Jehová, musulmanes, budistas, ateos y demás religiones? Hay que ser demasiado ignorante o demasiado intolerante para decir las burradas que dice Norberto. Y hay que tener el ego muy alto como para creerse autoridad de miles de citadinos.

Aberrantes e inmorales dice que son los matrimonios entre personas del mismo sexo. Que Dios instituyó el matrimonio entre hombre y mujer desde la creación del mundo. Que la sociedad se irá a la ruina y bla bla bla bla bla bla. Son más aberrantes y más inmorales las prácticas del padre Maciel, quien fuera protegido por la Iglesia Católica. Es más aberrante prohibirle a los sacerdotes el matrimonio y la natural reproducción. Resulta inmoral que las mujeres no puedan ser sacerdotisas sólo porque el poder de la iglesia a la que pertenece lo ostentan los machos. ¿Se acordará este cardenal de la bonita tarea que les fue encomendada a los dominicos en la Edad Media? Desmemoriado además.

Legislar para legalizar las uniones entre personas del mismo sexo no violenta la familia ni esas cosas que dice Norberto. Finalmente, no porque sea legal el matrimonio gay dejará de haber matrimonio heterosexual. Esta ley sólo está regulando lo que ya se da en la práctica. Much@s homosexuales viven con su pareja bajo el mismo techo. Negarles las garantías que otorga la ley a los matrimonios es cerrar los ojos e imaginar que la realidad es otra.

A ver qué sarta de barbaridades retrógradas pronuncia en su sermón del domingo.

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