jueves, 11 de marzo de 2010

Enorme nube negra cual chimeco mexiquense

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

Don’t mamar, ahora sí estoy re encabronado. Ya les he dicho que la hora de la comida es un tiempo sagrado para mí. Imagínense mi enojo tomando en cuenta lo que les voy a platicar.

Resulta que desde que liquidaron a LyFC (sí, otra vez el problema radica en la extinción de esta paraestatal) en las oficinas donde laboro se va la luz por lo menos unas 3 veces al día. Las computadoras están conectadas a una cosa que no sé cómo se llama, pero que es como si hubiera un súper nobreak para todo el edificio. Así que cuando se va la luz, no pasa nada con las compus. Sólo se apagan las luces, se apagan los teléfonos, se pierde la conexión de red y no funcionan los hornos de microondas de la cafetería.

El caso es que para poder continuar con las labores de la oficina es necesario echar a andar una planta generadora de energía que funciona con algún combustible fósil. Esto no es lo demoniacamente malo.

La cafetería está en una especie de terraza en el cuarto piso. No tiene paredes, sino unos cristales. No tiene techo, sino una lona. Y comparte el piso con las antenas parabólicas de SKY, un tanque de gas estacionario y el escape de la planta generadora de energía. Ahora viene lo demoniacamente malo.

Estábamos comiendo, en la cafetería, cuando se fue la luz. ¡Oh que la!, fue lo que pensamos. En eso, se escucha un ruido tremendoso y del escape sale una enorme nube negra, así cual chimeco mexiquense en las últimas. La tal nube de humo entró como si nada en el área de comida, mientras que varios apresuraban el paso alejándose de la hediondez, otros cubrían sus fosas nasales y algunos simplemente aguantamos la respiración.

Pasó, y seguimos consumiendo nuestros ahora ahumados alimentos. Y no pasaron ni diez minutos cuando la cosa esa volvió a encenderse, esta vez produciendo aún más humo negro que la primera ocasión. Algunos mentaban madres a diestra y siniestra, otros de plano se salieron de la cafetería.

Yo ya había terminado de comer, y tuve que cancelar la tan agradable sobremesa. Tal parece que en todos lados hay algo que se interpone entre mi comida y yo. ¿A poco no es para estar encabronado?

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