domingo, 26 de febrero de 2012

La grosería radica en la intención

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

No me acuerdo dónde, pero hace algún tiempo leí un cuento o relato o como sea que se clasifique. Se trataba de una discusión entre una verdulera y un escritor. La señora agredía verbalmente al señor gritándole palabras como puto, culero, hijo de perra y así por el estilo. El señor le contestó unas cuantas hasta que su repertorio quedó agotado. Fue cuando comenzó a insultar a la verdulera usando los nombres de las letras del alfabeto griego. Le gritaba "es usted una alfa, una gamma"... la señora echó a llorar ante tales insultos.

Saco esto a colación porque leí un post de mi carnal en que se queja de las groserías incompletas. Esta lectura me hizo recordar aquellos casos en los que sí se dice la grosería completa pero no es un diálogo grosero y viceversa.

Me explico: sucede a veces, muchas veces, que cuando nos encontramos con algún amigo lo saludamos así de:

-¿Qué pedo wey1?
-¿Qué pedo cabrón?

Normalmente wey y cabrón se considerarían groserías, pero en este diálogo no lo son, aquí se trata simplemente de sustantivos.

En cambio existen casos en los que ciertas palabras que no son consideradas groserías pueden ser utilizadas como tales, ya sea por la ignorancia del receptor o por la mala intención del emisor.

Ejempos:

1) David me contó que en el tren suburbano escuchó una conversación entre dos mujeres jóvenes:

-Ya cállate 'che mamífero.
-Ay, no me digas así que se oye re feo.

2) Cierto día en las afueras de la primaria donde yo estudiaba, dos alumnos de sexto grado discutían:

-Huevos, pinche cara de primate.
-Chale, chale, ¿a poco así ya nos llevamos?

Es bastante divertido notar como las palabras pueden significar una u otra cosa. Y, a lo que voy, es interesante notar que la grosería no radica en la palabra misma, sino en el modo en que ésta se emplea. Uno puede utilizar el lenguaje más florido (grosero) que pueda y no necesariamente entablar un diálogo grosero.

Esto explica por qué comparto la idea de que decir palabras consideradas groserías incompletas es una verdadera mamada, porque como ya lo dice el título de este post: la grosería radica en la intención.


1 Sí, sé que la grafía adecuada sería algo como güey, pero me vale.

5 comentarios:

  1. Gracias Karnal por compartir y nutrir mi queja y sobretodo gracias xq ahora se que tengo un lector

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  2. La RAE podría implementar reglas del tipo: después de "m" va "p" :
    y pinche pasaría a decirse "mpinche"
    o si no después de "m" se usa "b" así en vez de decir "büey" se diría "mbüey". No me hagas caso.

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  3. De nada ricardo basaldua.

    Ok Arevalo, pero eso ¿a qué viene?.

    Saludos.

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  4. A que todo radica en la intención y no en la palabra.

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