viernes, 14 de diciembre de 2012

De compas, nunca regateen al comprar artesanías. Gracias.

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

Como muchos saben (nunca ha sido secreto) trabajo en una dependencia federal que se encarga de orientar las políticas públicas a fin de lograr el pleno desarrollo de las comunidades indígenas en mi país. Bueno, esa es la misión, porque sinceramente como que no logra sus objetivos.

Normalmente afuera de las oficinas centrales se colocan algunos productores (artesanos) indígenas ofreciendo sus productos. Hay un señor que viene de Guerrero y trae unas cajitas estilo Olinalá muy hermosas. A veces viene otro señor de Puebla con algo de talavera. De igual modo se instalan unas señoras procedentes de Chiapas y con unos textiles sublimes. En recientes fechas ha venido una pareja de wixárikas (huicholes) ofreciendo pulseras, collares y demás cosas re bonitas hechas con chaquira.

Ayer, cuando salí de la oficina, alcancé a ver al Director de Concertación Social y Atención Ciudadana acercarse a las mantas sobre las que tienden su mercancía los wixárikas. Tomó una de las pulseras y preguntó por el precio. Por lo regular se cotizan cerca de los 200 pesos. Total que luego de oír el costo, preguntó "y si te compro varias de estas, unas 10, ¿de a cómo me las dejas?". Esa pregunta en verdad me hizo encabronar.

En primera, me encabrona que la gente le regatee a los productores cuando estos ofrecen su trabajo sin intermediarios, pero que no la haga de pedo cuando va a comprar a cadenas como Walmart que encarecen el producto al consumidor y lo pagan a precios irrisorios a los productores. Y más me encabrona cuando se trata de producciones artísticas. Y en segunda, me emputa que quienes trabajan en una institución que supuestamente busca el bienestar de la población india del país, no tengan la más mínima solidaridad cuando se los topan de frente en la vida real.

Por cierto, este señor ha dado muestras de desprecio hacia las comunidades indias, sobre todo cuando alguna agrupación indígena realiza alguna manifestación en las oficinas centrales de la institución o cuando de plano cierran sus instalaciones. En estos casos, se supone que el director de concertación debe entablar un diálogo con los manifestantes para obtener una solución. Lo que hace normalmente es ofrecerles dinero (hasta cien pesos por persona) o gritarles diciendo que no tienen derecho a manifestarse (usando uno que otro improperio).

Yo, la verdad, no tengo mucho varo como para andar comprando arte indígena cada vez que se me antoja (porque se me antoja muy seguido), pero cuando compro algo nunca les regateo. Y no es porque no sepa regatear, esa es una tradición familiar, sino porque lo mínimo que puedo hacer para solidarizarme con los artistas es no menospreciar ni infravalorar su trabajo.

Ojalá que ese fulano que regateó se pudra en el infierno.

P.D. Me puse a googlear el nombre del director de concertación y descubrí que el fulano es un sobreviviente de la Matanza del '68.

4 comentarios:

  1. Yo un tiempo lo fui. Saludos Arevalo.

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  2. Pues que OGT, con lo que a vivido(Por lo del 68) debería saber que sus acciones causan represión y ultraje.

    A mi lo que me llama la atención cuando esto pasa es:

    ¿Wey eres Director y no te puedes gastar unos 2000 (10 pulseras)en unas chacharas? Es decir, no me chinguen...

    Pero bueno, así es esto.
    Lo que debió haber hecho el productor es no dejarse, lamentablemente siempre nos gana la necesidad... y eso es para todo. Ya sabes por eso que dicen que el "Niño es Chillon y le mueven la Cuna"

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  3. Exacto Deuxieme, eso es lo mismo que me ofendió, que teniendo el salario que tiene ande regateando. Pinche wey avaro.

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