lunes, 25 de agosto de 2014

Inguinoencefalia, un mal que afecta a gran parte de la población defeña

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

La inguinoencefalia es un mal que está causando graves estragos en la población de la capital del país. Esta patología que se creía que afectaba únicamente a individuos masculinos se ha extendido también a la población femenina.

Típico paciente afectado por la inguinoencefalia.
Esta afección se manifiesta principalmente en microbuses, combis, autobuses y vagones del metro, y se caracteriza por la imperiosa necesidad de sentarse con las piernas abiertas lo más que se pueda. Lo anterior es un síntoma de que el paciente asume que el cerebro se ubica precisamente en la zona inguinal y, por lo tanto, si cerrara las piernas se vería impedido para realizar las más básicas operaciones mentales.

Es importante señalar que esta enfermedad no causa dolor ni sufrimiento a quien la padece, salvo en caso de que intente ser corregida. Las molestias generadas a consecuencia de la inguinoencefalia son experimentadas por la gente que rodea al enfermo, ya que ve reducida la posibilidad de sentarse a un lado del afectado.

Los expertos consideraban que se trataba de una afección exclusiva del género masculino, sin embargo, como se comenta al inicio de esta nota, se ha visto que este mal también afecta a sujetos femeninos. Entre las principales causas de este padecimiento, los investigadores han podido identificar la presencia de una distrofia en el sentido común, involución de la reciprocidad social y, básicamente, un valemadrismo inherente a la condición previa de hijueputa que suelen presentar los sujetos afectados por la inguinoencefalia.

No existen métodos infalibles para tratar la inguinoencefalia, ya que, en principio, el paciente inguinoencefálico se considera a sí mismo como un sujeto sano. Sin embargo, las investigaciones recientes en el tema han arrojado métodos para controlar los síntomas de este mal. Empero, estos deben ser aplicados por los sujetos alrededor del paciente, ya que ellos son quienes padecen los síntomas.

Cuando se trata de síntomas leves, se pueden contrarrestar con un simple "¿me permites?". Si se trata de una afección más grave será necesario realizar un tratamiento mecánico, este debe hacerse con firmeza, demostrando al inguinoencefálico que está invadiendo espacio que no le corresponde. Si este procedimiento no funciona, entonces se recomienda incomodar al paciente. Esto se logra de manera sencilla, marcando un ritmo real o imaginario con el pie que esté en contacto con el enfermo. Dado que la inguinoencefalia es producido por la involución de la reciprocidad social, este tipo de contacto repele las extremidades del afectado.

Los anteriores son solo métodos de control que, por supuesto, no han sido desarrollados para curar la enfermedad. Los expertos continúan buscando una solución al problema.

Fe de erratas: el neologismo inguinoencefalia incialmente fue mal construido y se publicó como inguinocefalia, pero después de una intensa discusión con la Médico ALLL acerca de la pertinencia de la nueva palabra, fue necesario corregir el error y modificar el dicho neologismo.

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