jueves, 23 de octubre de 2014

Sobre los normalistas desaparecidos y los cuerpos hallados en Guerrero

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

Cuando Yubaba le cambió el nombre a Chihiro y la rebautizó como Sen lo que buscaba era que la niña perdiera el recuerdo de sí misma y no pudiera ni quisiera volver a ser Chihiro, sino Sen, una empleada más en los baños termales. Afortunadamente Haku le recomendó guardar su nombre y gracias a eso, ella pudo volver a ser Chihiro.1

Olvidar mata, y quizás esta sea una muerte aún peor que la biológica. Porque se convierte en la negación social de la existencia misma. Y porque, cuando la muerte biológica se da en condiciones violentas, la muerte social no solo elimina a las víctimas, sino que además, tolera y alienta a los victimarios.

Allá en Guerrero, siguiendo la pista de los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa que fueron desaparecidos el 26 de septiembre pasado, se han encontrado fosas clandestinas de las que han recuperado una enorme cantidad de cuerpos no identificados y que, según las autoridades, no son de los normalistas.

Entonces, ¿quiénes son?, ¿por qué están ahí?, ¿quién o quiénes los pusieron ahí?, ¿qué hicieron para merecer esa inhumación clandestina? Son preguntas básicas que debemos hacernos, porque de no hacerlo, estaríamos condenándoles al olvido, con todas las implicaciones que arriba mencioné.

Dice mi amigo M que si acaso de estos cadáveres no se habla por no ser parte de un gremio, llámese normalistas o cualquier otro. Sea como sea, el hallazgo de estos restos humanos ha ayudado, aunque sea un poquito, a ganarle la batalla a la muerte social a la que estaban condenados.

Considero totalmente pertinentes todas las movilizaciones que buscan presionar de una forma o de otra a las autoridades exigiendo el esclarecimiento de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa y el castigo a los responsables. Pero lo feo, lo muy pinche feo, es que no solo son ellos, lo feo es que las desapariciones forzadas se han vuelto cosa de todos los días, lo feo es que este país está plagado de inhumaciones clandestinas, de esas que condenan al olvido, y que consecuentemente permiten la impunidad.

No les neguemos el recuerdo a todos ellos, no les neguemos el derecho a ser nombrados.

1 Estoy haciendo referencia a la película de Haya Miyazaki El viaje de Chihiro (千と千尋の神隠し Sen to Chihiro no kamikakushi, lit. "La desaparición espiritual de Sen y Chihiro"). Si no la has visto, pues vela.

2 comentarios:

  1. Esperemos que el atentado de Ayotzinapa viva en las redes sociales como un recordatorio virtual de que hay tareas sin resolver, como un fantasma de esos que en tiempos electorales causan mucho miedo a los gobiernos. No se trata de politizar la tragedia, sino de mantener vigentes las averiguaciones.

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