sábado, 4 de abril de 2015

La vida cambia (Kazbam & Adrián Castañeda)

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

La vida cambia es un rap que escribí hace unas semanas, tal vez un mes. Mi amigo Adrián Castañeda me echó la mano con unas voces y guitarras. Ojalá les guste... ah, les dejo la letra, por si quieren cantarla en la ducha.



La vida cambia, nada permanece. Como cuando es de noche y de pronto amanece. Y a veces quisiera que los tiempos regresaran, estar sin desazones que nada me preocupara. Pero el tiempo avanza y no es posible que regrese, sería antinatural permanecer como a los trece, pretender que mi ser se estanca y que no crece es tonto e ilusorio y, la verdad, no me apetece.

Hay quienes se sorprenden, me dicen que he cambiado, claro, si antes yo fumaba, hoy no te acepto un cigarro. Es cierto, no lo niego, yo fumaba cual chacuaco, pero también es cierto que ya no consumo tabaco.

Hace tiempo hice un rap defendiendo a la maría[Este es ese rap], hoy no me la fumo y ni en pastel la probaría. No me he cristianizado ni tampoco soy mormón, es que financiar al narco de verdad que está cabrón. Esos churros que se fuman invocando el peace and love están manchados de sangre y yo no quiero ese dolor.

Otros más me dicen que no me haga pendejo, que la gente no cambia ni de joven ni de viejo. Perdonen valedores, pero, ¿cómo va a ser eso cierto? Para dejar de cambiar, solo que estuviera muerto. Y ni estando muertos dejaremos de cambiar, cambiará nuestra materia y nuestro recuerdo en los demás.

La vida cambia, y nosotros cambiamos. La vida cambia, no podemos estancarnos. La vida cambia, por el hecho de estar vivos vamos trazando camino, forjando nuestros destinos.

Imagínate una vida llana, sin emociones. Que fuera siempre igual, sin alteraciones. Imagina una canción que no tuviera variaciones, imagina que el montuno no existiera en los danzones. ¿Qué chiste tendría levantarse cada día si el propósito de vida fuera hacer la misma rutina? Permanecer atrapado en la monotonía, una vida spoiloreada no se me antoja vivirla.

Por eso vivo al máximo cada paso en mi camino. Por eso no me detengo, avanzo, trazo mi destino. Quizás dentro de unos años yo ya no sea el mismo y el destino que ahora sigo entonces sea distinto. Bueno, al menos yo pienso que eso es estar vivo. Ciertos cambios me han mostrado que el tiempo vivido ha sido provechoso y no tiempo perdido, porque hasta de los tropiezos hay cosas que yo he aprendido.

Hace años caminaba por las calles de mi ciudad acompañado de mis amigos, algunos que ya no están. Han partido de esta vida o se han ido de mi vida. A los que se fueron y a los que están, pura vibra positiva.

Hoy levanto el vuelo, y estoy muy bien acompañado, voy volando entre garzas aprendiendo y enseñando. Lo he decidido, me la juego, no hay marcha atrás voy a lanzarme, voy directo a mi destino, el lucero de la tarde.

La vida cambia, y nosotros cambiamos. La vida cambia, no podemos estancarnos. La vida cambia, por el hecho de estar vivos vamos trazando camino, forjando nuestros destinos.

La vida cambia. Nada permanece. La vida cambia. Si es de noche, amanece. La vida cambia. Y si el tiempo regresara, estar sin desazones y nada me preocupara.

La vida cambia, y nosotros cambiamos. La vida cambia, no podemos estancarnos. La vida cambia, por el hecho de estar vivos vamos trazando camino, forjando nuestros destinos.

La vida cambia. Disfruta cada paso. La vida cambia. No vivas la vida en vano. La vida cambia. Goza las cosas sencillas como un beso, una sonrisa, un caluroso abrazo.


Créditos:
Letra, bajo, secuencia rítmica y voz rap: Carlos S. Basaldúa M.
Guitarras, canto y coros: Adrián Castañeda Orta
Sampleo tomado de: Bésame mucho, versión de Los Pasteles Verdes.

2 comentarios:

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