viernes, 11 de septiembre de 2015

8 apellidos vascos, desde una perspectiva defeña (aunque algunos le digan chilanga)

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

Antes de empezar, aclaro que me sigue gustando la antigua diferenciación entre los conceptos chilango y defeño, en la que el primero se refiere al nacido en algún Estado de la república y que reside en la capital, mientras que el segundo se aplica a quien es nativo de esta Ciudad de México. Ahora sí, pasemos a lo interesante.

Hace un año se estrenó una comedia romántica española que, dicen los que saben, ha batido el récord de la película española más vista en España en toda la historia. O sea que es harto famosa. Y también dicen que es una chingonería, pero esto lo dicen en español ibérico.

A grandes rasgos, se trata de una historia de amor entre un andaluz (sur) y una vasca (norte) en la que se retratan los tópicos comunes referentes a ambos extremos de aquél país ibérico.

Sabiendo de la añeja batalla librada entre los hispanófonos desde un lado y otro del Atlántico; proponerme a ver una película española que no sólo está hablada en español europeo sino que además incluye la variante dialectal más denostada por los propios ibéricos, el andaluz, y el idioma aislado más raro del viejo continente, el euskera, iba contra toda lógica nacionalista y regionalista. Pero, a decir verdad, mi curiosidad pudo más que ese orgullo cuya presencia en mi persona es prácticamente nula.

Como defeño que soy, he de decir que a la película le hicieron falta subtítulos en español, porque muchas veces me perdí en lo que dijeron los protagonistas o de plano no entendí lo que pronunciaron.

Ahora bien, la historia me gustó bastante y las actuaciones están más que buenas. En particular me encantó el papel de Carmen Machi, ¡aplausos! La fotografía también está estupenda, me fascinaron, sobretodo, los encuadres a los paisajes del País Vasco, así como las tomas que se hicieron en sus callejones. Simplemente geniales.

Y más allá de la experiencia estética, la película me llevó a un viajesote (así como a un pasón) por los estereotipos de la otredad dentro de los propios límites del territorio español. Aún sin ser residente ni nativo de aquella nación, me descojoné (hablando ad hoc) de risa con las exigencias étnicas de Koldo (el suegro vasco) respecto al supuesto futuro marido de su hija, y los intentos del propio Rafa (el supuesto futuro yerno andaluz) por satisfacer tales requerimientos.

Aquellos momentos en los que se juega con el nacionalismo independentista vasco y la consecuente defensa del euskera ante el castellano, el shock cultural que experimenta el andaluz al penetrar en un territorio que nunca antes había pisado, los prejuicios, las costumbres de una y otra región, sirven como un excelente escenario para la comedia y para librar las tensiones entre una y otra región.

(Me pregunto si sería prudente producir una película mexicana en la que un regiomontano se enamore de una yucateca… en fin…)

¿Que si la recomiendo? Claro, está chingona. Nomás ténganle paciencia a los acentos españoles y a sus vocabularios. Salvando estos dos pequeños inconvenientes, uno se divierte de lo lindo con las peripecias del andaluz y la vasca.

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