viernes, 10 de julio de 2009

Dueños de nada

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

Uno de los graves problemas de la sociedad en sí, es la prohibición de la autodeterminación del individuo. A una persona le es moralmente prohibido experimentar con el uso de sustancias que a la mayoría le parecen malas o dañinas. Uno no puede andar por la calle fumando cannabis sin que la anciana, o el joven, que pasa de lado se persigne y compare al susodicho fumador con el mismísimo Lucifer.

Le preguntaba recientemente a una amiga que estudió medicina que por qué se dice que la marihuana hace daño. Primero que miró feo y me insinuó que mi estupidez crónica había avanzado considerablemente. Luego me dijo que porque mata neuronas. Pero, dicen que lo que te hace inteligente no es el número de neuronas sino la cantidad de conexiones que existan entre éstas, le dije. Ah, sí, pero si tienes pocas es más difícil establecer las conexiones, me dijo. Bueno, pero según dicen los médicos, las neuronas también se mueren si te emborrachas, si no duermes, etc. Además, es más fácil que alguien se muera por un exceso en el consumo de alcohol que por un exceso en el consumo de cannabis. O sea que la mota no es más dañina que el alcohol o el tabaco, pero sí es ilegal.

En otra ocasión discutía con Nomeacuerdoquién sobre si la eutanasia, el suicidio asistido y demás cosillas semejantes que suelen ser usadas en enfermos terminales, desahuciados, etc., deberían ser legales o no en este país. Argumentos a favor: el individuo deja de sufrir, lo hace por su propia voluntad, evita el deterioro excesivo de su lucidez con estos tratamientos que lo mantienen vivo, puede usar un tratamiento paliativo para vivir felizmente sus últimos días, evita exorbitantes gastos médicos en tratamientos inútiles. Argumentos en contra: atenta contra la vida, es pecado, es contrario a la voluntad de dios.

Resulta curioso cómo uno mismo no es dueño de nada, ni de su propio cuerpo. Que si te metes cannabis es delito contra la salud. ¡Carajo! Pero si es mí salud, no te metas con ella, dirían los yonkis. Que si te estás muriendo y decides darle la oportunidad a Tánatos de hacer su trabajo, atentas contra la vida. Chale, pero si es mi vida, dirían los desahuciados.

Me imagino un caso extremo en el que un enfermo de cáncer decide morir alegre sin necesidad de quimioterapias ni nada por el estilo, pero llega Provida y lo demanda por atentar contra la vida. Entonces al enfermo lo enjuician y lo encuentran culpable y, no conformes con aplicarle una multa, lo obligan a usar las quimioterapias. Muere unos meses después. La enorme deuda que adquirió el occiso pasa a su familia, más los gastos de velación, cremación o entierro y varios etcéteras. ¿Qué solución era la mejor? ¿La primera, cuando sólo se toma un tratamiento paliativo y se viven dignamente los últimos días y sin generar gastos a la familia? ¿La segunda, con un tratamiento que merma la lucidez del paciente, endeuda al mismo y a la familia también?

He tenido varias charlas con amigos sobre el suicidio. Algunos argumentan que éste debe ser castigado por la ley con la pena de muerte. Otros dicen que si el gobierno no puede dártelo, que te lo pague. Otros, como yo, opinamos que incluso debería haber establecimientos destinados a esta acción. Que por un módico precio te proporcionen los insumos necesarios para llevar a cabo tu decisión: cuerdas, acceso a cables de alta tensión, pistolas, navajas, una alberca, pastillas, un criadero de leones, un boleto del metro, una boa constrictora con 6 meses sin comer, una cámara de gas. Y ya luego que te suicides recojan tus restos y pase el siguiente cliente.

Recordé a Francisco Barrios "El Mastuerzo". Este güey (uno de mis ídolos-dioses del Olimpo) dice que el suicidio debería ser libre para todos. (Imagínate una campaña publicitaria o electoral: "Suicidio libre para todos. Yo invito".)

Es decir, que nadie te obligue a hacer con tu cuerpo lo que no quieres hacer. Que nada ni nadie te obligue a hacer cosas que no deseas. Que nadie te prohíba decidir sobre ti mismo.

Así como los pueblos deben luchar por su autodeterminación, también los individuos debemos luchar por la nuestra. Que si alguien quiere meterse varitas de incienso por el ano para experimentar un estado alterado de la conciencia, ¡que lo haga! Que si a un loco se le ocurrió escarificarse toda la piel, ¡adelante! Que si quieres quitarte la vida, sea por lo que sea, ¡quítatela! Quizá si algún día llegamos a decidir nosotros mismos sobre estas cuestiones podamos sentirnos dueños de algo.

1 comentario:

  1. ¡Hola niño!

    Divertida tu historia, una vez más plasmaste un hecho real de la vida cotidiana en el metro ja!

    Me hiciste odiar a la señora acaparadora jiji!!

    saludos.

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