martes, 11 de mayo de 2010

Sobre las malas y buenas elecciones al momento de escoger el nombre del bebé

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

Imagínate la situación (o revívela), eres madre (o padre, según sea el caso) y tienes en tus brazos a una personita de unos 3 kilogramos de peso (sí, esto viene al caso por la celebración de la maternidad), así chiquita y arrugada (las más de las veces). Y entonces agarras y le dices "hola bebé".

Pero claro que dejará de ser bebé algún día. Entonces buscas un buen nombre para la nueva criatura. Es todo un ritual, porque ¡vaya que es difícil encontrar un buen nombre para tu bebé! Neta, hay que fijarse en un titipuchal de cosas. Por ejemplo: nunca nombres a un bebé como "Casimira" o "Rucailino" o "Policleto", no sea manchado. Tampoco le vayas a poner una letanía de nombre, acá tipo "María del Rosario Concepción de la Santísima Trinidad y del Santo Niño Jesús Pérez-López de Iruretagoyena y Martínez", o sea, no mames. (Ji-ji, me acabo de acordar del nombre de Juan Rulfo)

Pero lo que más debes tomar en cuenta es que esa palabra, o palabras, que elijas para escribir en su acta de nacimiento serán con las que sea nombrado y reconocido desde ese momento hasta que se muera e incluso mucho tiempo después, claro, si no se llega a cambiar el nombre. Así que hay que ser prudentes. Digo, no vas a ponerle "Batman Bin Suparman" al chamaco… bueno… sería lo ideal que no lo hicieras.

A mí me gustan un montón los nombres prehispánicos. Me encanta la sonoridad, el ritmo, la musicalidad de los idiomas náhuatl, mixteco y los de la familia maya. Si yo tuviera una niña se llamaría "Metztli", suena bonito y significa Luna en náhuatl, o bien "Ix Chel" que es algo así como Diosa de la Luna en maya. Y es que eso de andar poniendo nombres bíblicos, de santos o de algún héroe nacional no me agrada. Aunque puede ser peor, sólo pónganse a recordar a toda esa gente que su nombre empieza con Us, como "Usmaila", "Usarmy", "Usnavy". Una verdadera tristeza (y vergüenza).

Pero bueno, afortunadamente hoy día, y haciendo uso de esto que se llama Internet podemos toparnos con infinidad de páginas donde se explica el significado de cada nombre, como en esta o en esta. Claro, todos estos nombres suelen ser bien occidentales y bien bíblicos. Pero si lo que ustedes quieren, como yo, es que su descendencia lleve un bonito nombre en algún idioma indígena, pueden darle una leída a ¿Y tú cómo te llamas?, es un libro electrónico donde se recopilan nombres en los idiomas indígenas de México, se les relaciona con el grupo étnico al cual pertenecen, se da una traducción aproximada y, en caso necesario, se explica aún más el significado del nombre en cuestión. Se los recomiendo ampliamente, sobre todo si de verdad quieren que sus hijos no crezcan con ningún trauma causado por una mala elección en el nombre.

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