jueves, 9 de septiembre de 2010

¿Qué es lo peor que le puedes hacer a alguien que quiere pelear contigo?

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

La respuesta parece ser obvia, pero no la formularé sino hasta el final de la anécdota que les voy a contar.

Resulta que iba yo bien feliz y bien contento por el sur de mi ciudad. Me metí a una de esas tiendas de todo al mismo precio. Y es que luego sí hallas cosas re bien chipocludas ahí. Total, salí con un par de bolsas llenas de cachivaches.

Me fui caminando desde ese lugar hasta la estación del Metrobús más cercana. Cómo odio al Metrobús. En fin, me metí a la estación y me dirigí a la puerta del transporte.

Todo iba bien hasta que delante de mí, es decir, más cerca de la puerta que yo, noté la presencia de un hombre con toda la pinta de ser artesano de la construcción. No tengo nada contra los albañiles, varios de mis parientes lo son. Pero es que hay de albañiles a albañiles, ¿no?

El caso es que llegó el pinche Metrobús y abrió la puerta. Todos los presentes nos emocionamos al ver que venía vacío, yeah. Pero, oh sorpresa, cuando intenté ingresar a la unidad sentí que algo me impedía el paso. Era nada más y nada menos que el codo del mentado albañil. Codo que estaba a la altura de mi cara, del mismo modo que el codo contrario. Subía ambos en un afán de ser el primero en entrar y, supóngome yo, poder acaparar un asiento. Eso me encabronó, la neta. Así que yo, bien sutil y discretamente, le di una pequeña patadita en uno de sus talones para que tropezara con el otro pie. Sí, a veces me agrada la venganza.

Tropezó, trastabilló, pero no cayó, debo admitir que tiene un buen equilibrio y buenos reflejos. Yo, como si nada hubiera pasado, accedí al interior del Metrobús y me coloqué junto a una ventana, de pie. Otras personas observaron toda la acción pero nadie dijo nada. El señor, luego de haberse reincorporado y de haber perdido la oportunidad de sentarse, volteó a mirarme con un odio tremendamente gigantesco.

En situaciones como esta es cuando agradezco esas clases de teatro en las que nos enseñaban a mantener relajadas las expresiones faciales, a ser inexpresivo (¿se puede tener una expresión inexpresiva?). También agradezco esos consejos que algunos psicólogos me habían dado.

Prosigo. Su mirada se clavaba en mis ojos como queriendo hacerme explotar o reventarme con algún método psicoquinético o algo por el estilo. Yo permanecía inexpresivo. La gente veía la tensión en el ambiente. Parecía que en cualquier momento se lanzaría a darme una re partida de madre épica.

¿Qué hice? Con todo el cinismo del mundo, y con toda la tranquilidad posible, por fin fijé mis ojos en los suyos y, al mismo tiempo, esbocé una pequeña sonrisa de lado al tiempo que guiñaba un ojo y hacía el gesto clásico de quien envía un beso por el aire. Luego de eso otra sonrisa y otro guiño.

[Mis amigos LGBT no paraban de reír cuando les conté de esto, algunos no podrían creer que yo, hetero, me haya atrevido a hacer ese gesto a un hombre.]

¿Se imaginan la cara que puso aquél que buscaba violencia? No sé cómo explicarlo, simplemente se sacó de onda, pero cabrón. Su semblante cambió por completo, era como si quisiera desaparecer de ese espacio. ¿La gente? No paraba de reír para adentro, una risa contenida pero obvia. Yo, cagándome de risa.

Y es que, lo peor que le puedes hacer a alguien que quiere pelear contigo, que quiere violencia, es darle exactamente lo contrario. ¿No?

6 comentarios:

  1. Aun no había llegado a la parte graciosa del asunto y ya sabia lo que iba a leer, no por que seas predecible, sino que una vez en el micro me hicieron lo mismo, pero a mi el enojo nada me lo quita así que la situación termino en un desagradable dolor de estomago.

    El que se enoja pierde, dicen...

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  2. ...y le cortan una nalga. Así decía el cuento de la primaria.

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  3. Por que no te conocí cuando tuve la oportunidad. Como dicen por ahí ''Chia -.-''

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  4. oh sí, método casi infalible: yo lo hago con las tipas que tijerean de pies a cabeza, y cuando llegan a mi cabeza se encuentran con que les estoy sonriendo ☺

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  5. Acá eso no funciona. Aun que se den cuenta de que las estas viendo y hagas algún gesto, te siguen mirando. Son como competencias de ''a ver quien parpadea primero''.

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  6. ¿También la aplicas Esquina? Esa es la actitud.

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