viernes, 29 de junio de 2012

Audífonos anónimos

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

La verdad es que no me animaba a publicar sobre esto, pero en fin, ahí les va.

Resulta que el lunes de esta semana encontré los audífonos que aparecen en la foto envueltos con el papelito de la izquierda, y transcribo lo que ahí dice:

Foja: 1r
01 Compañero: /
02 Con todo respeto /
03 le dejamos estos /
04 audifonos para /
05 que escuche la /
06 música que a /
07 usted tanto le gusta, /
08 pero que a los /
09 demás no deja /
10 concentrar. /
11 El derecho al /
12 respeto ajeno es la /
13 paz. [sic]   /
14 Gracias. / 1

[Por cierto, lo que B. J. dijo alguna vez era algo más como "El respeto al derecho ajeno es la paz", digo, no está de más que tomen nota.]

Me dio mucha risa encontrar tan singular presente entre el teclado y la pantalla de mi computadora. Luego me puse a pensar en el asunto y esto fue a lo que llegué.
  1. Pinche gente maricona. La neta cuando yo tengo alguna molestia con alguien del trabajo, se lo digo personalmente, o si se pone mamón, de plano voy a la Contraloría, para eso está. Y en este caso no me gusta la anonimia, pues no sabiendo quién se queja, obvio que no le voy a responder.
  2. Pinche gente hipócrita. Ese presente provino de las mismas personas que todos los días se carcajean tanto que en el edificio principal (nosotros estamos en el anexo) se pueden escuchar sus estruendosas risas. No me salgan con mamadas de que mi música les molesta.
  3. Pinche gente grosera. Pudieron haber dejado solamente el recado y no los audífonos. Solo con el texto los hubiera tomado en serio, pero con su chiste mal hecho deplanamente no.
  4. Pinche gente jodida. Me hubieran dejado unos audífonos Sony, Pioneer (como dice @A_LI_PIO), RCA o algo respetable, no esas cosas que venden de a 20 pesos en el metro.
Y ya. Solo quiero comentar que mientras no me llegue algún oficio de alguna instancia seria, o mientras no me lo digan personalmente, me vale: seguiré oyendo mi música con las bocinas de mi computadora. Y no es por andar de molesto con la demás gente, sino porque con audífonos no escucho el teléfono y eso no está chido.

Y aunque @afroluisda diga que me lo merezco, la verdad es que nel. Coincido con @melinamao: al parecer se trata de malcogid@s.

1 Criterios para la paleografía del documento: respeté la ortografía original, no agregué ni quité acentos, comas o puntos. Desarrollé las abreviaturas.
Leer más »

lunes, 18 de junio de 2012

Cuando era niño no existían los champús matapiojos

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

Y eso era horrible. Porque cada vez que en el jardín de niños o en la primaria se corría el rumor de una epidemia de piojos mi madre tomaba cartas en el asunto. Para mi madre tomar cartas en el asunto significaba tomar un bote de esos de 19 litros de pintura y ponerlo bocabajo en el centro del patio. Ahí me sentaba yo. Ella en una silla a mis espaldas. Cabe mencionar que este ritual se llevaba a cabo durante las horas en que aún hubiera suficiente luz de sol. Entonces mi madre tomaba un peine de esos de peluquero y minuciosamente buscaba piojos y liendres entre mi cabello. Tal vez por esas búsquedas acompañadas de jalones es que me escasea el cabello, en fin. Para mi buena fortuna nunca apareció una sola de esas alimañas en mi cuero cabelludo. Digo para mi fortuna porque a esa edad no me hubiera gustado llegar rapado a la escuela. Pero de todos modos tenía que soportar quedarme quieto por mucho, mucho tiempo, mover la cabeza a donde mi madre encontrara la luz adecuada y no refunfuñar por la exhaustiva revisión antiparásitos.
Imagen tomada de
www.agenciairza.com [link]

Ahora ya existen esos champús matapiojos. En caso de que su crío se contagie de esos animales, basta con bañarlo unas cuantas veces con este champusito para que al peinarlo se queden en el peine los cadáveres de esos bichos. Ah, y de esa misma marca hay un spray preventivo. Usted peina a su chamaco con el look de su elección y lo embadurna luego con el atomizador de este milagroso producto y lo manda tranquilamente a convivir con otros mugrientos chilpayates posiblemente atestados de parásitos inmundos. Y qué bueno que existan estas cosas, porque tomando en cuenta que yo nunca, nunca en mis 25 años de vida he visto a un solo piojo, no estoy preparado para acicalar a nadie. Con estas cosas me evito la molestia de andar cual Sherlock Holmes revisando la cabeza de mi retoño.

Aun así, los mocosos contemporáneos se quejan de los procedimientos para erradicar piojos y liendres.
Leer más »

martes, 5 de junio de 2012

Ni todo pacifismo es bueno, ni toda violencia es mala

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

Para bien o para mal, no vivimos en India ni son los años 40 del siglo pasado. Aquí no hay vacas sagradas ni tenemos a Gandhi (bueno, solo la librería).

No es mal pedo, pero cualquier movimiento que en México se ha dicho pacifista ha quedado en el olvido o en el fracaso. Mencionaré solo dos casos específicos e inmediatos para defender esta idea.

Después del fraude electoral de las elecciones pasadas, hubo un gran descontento entre la población que votó por el Peje. Este candidato llamó a la resistencia civil pacífica, o algo así. Se armaron toquines, se hicieron marchas exigiendo el recuento de los votos, se hizo un plantón en Reforma. Incluso se realizó la toma de poder simbólica en el Zócalo y toda la cosa. El sexenio pasó sin que nadie volteara a ver a los descontentos.

El 10 de octubre de 2009 el presidente, ese chaparro pelón y con lentes, decretó la extinción de Luz y Fuerza del Centro, lo que afectó a los integrantes del Sindicato Mexicano de Electricistas, uno de los más combativos y que más logros laborales habían tenido. La respuesta del sindicato fue hacer marchas, huelgas de hambre, plantones y todas esas cosas que evitan el uso de la violencia. Nadie los escuchó e incluso fueron objeto de la censura en los medios y en las charlas de persona a persona.

En estos dos casos no hubo mayor uso de violencia que las tomas de Reforma y el Zócalo respectivamente, lo cual no es un uso significativo de ésta. Y, como dije, en estos casos nadie escuchó las peticiones de los descontentos. Ahora veamos dos ejemplos donde sí se usó la violencia.

En 1994, el primero de enero, el día en que entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, se levantó en armas el Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Tomaron varias cabeceras municipales en Chiapas y le declararon la guerra al gobierno mexicano. Independientemente de que no hayan conseguido los propósitos que se plantearon en la Primera Declaración de la Selva Lacandona (marchar a la Ciudad de México, liberar al país, etc.), lograron varias cosas más: la atención de la sociedad civil, las mesas de diálogo donde se establecieron los Acuerdos de San Andrés, el apoyo de gente de todo el globo y, a final de cuentas, la transformación de la vida en las comunidades donde tiene su base social.

Cuando Fox dijo que construiría un aeropuerto en terrenos del lago de Texcoco y que pagaría 5 pesos por metro cuadrado de tierra (lo cual es poco menos que una mentada de madre), los campesinos ejidatarios llevaron a cabo una lucha frontal contra esta expropiación que más bien era un robo en despoblado. Tomaron cartas en el asunto e iniciaron una lucha legal. Del mismo modo resistieron combativamente al embate del gobierno panista. Al final, además de la sangre derramada, consiguieron que se frenara el proyecto del aeropuerto y conservaron sus tierras.

Tomada de http://unxcaemilesselevantan.tumblr.com/
post/18253189778
En estos dos casos sí se usó la violencia. Fue usada por esa cosa abstracta que decimos que se llama el pueblo para conseguir la defensa de sus propios intereses. No es una violencia desatada ni indiferenciada. Es, como dice el viejo y conocido proverbio punk: "odio bien dirigido es odio positivo", en este caso la violencia bien dirigida y bien usada, es violencia positiva.

Ya para terminar este post, solo quiero apuntar que, como ya sabemos, el Estado necesita de tres elementos básicos para constituirse: una administración especializada (burocracia), un código de derecho (leyes) y el monopolio de la violencia (ejército, policía, etc.). Mientras no se busque un cambio en alguno o la totalidad de estos tres elementos, no se le puede llamar revolucionario a un movimiento.

P. D. Échenle un vistazo a las protestas que se están haciendo en Grecia y Chile, solo por darse un quemón.
Leer más »