lunes, 25 de febrero de 2013

Las telenovelas mexicanas, su carácter mítico y su poder catártico

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

Cierto es que siempre he dicho que las telenovelas que producen Televisa y TV Azteca son copias de la copia de la copia de una primigenia telenovela que les sirvió una vez y que decidieron explotar ese molde hasta el hartazgo. Y a pesar de que ver una telenovela es lo mismo que ver todas, al público le sigue gustando invertir tiempo en seguir el desarrollo de estas historias. ¿Por qué será?

Considero que las historias que se narran en las telenovelas pueden ser equiparadas con una narración mítica. A grosso modo en una historia de estas siempre existe un héroe o heroína, una adversidad que sortear y un final aleccionador y que sirve para explicar algo. En las telenovelas también encontramos estos elementos, es por eso que creo conveniente equipararlas con narraciones míticas, contemporáneas sí, pero míticas a fin de cuentas.

El contar/representar y escuchar/observar un mito crea una catarsis en el espectador. La catarsis es la experiencia mediante la cual un espectador puede purificarse, liberarse de las tensiones a través de una cierta identificación con el relato narrado o con el héroe mítico. Cuando el espectador ve realizadas sus aspiraciones, o sus bajas pasiones, en la narración/representación, se libera de éstas sin la necesidad de pasar por las pruebas o tormentos que experimente el personaje.

Dice Rollo May, psicólogo, hablando del mito clásico de Fausto1, que:
La experiencia catártica del mito nos libera de nuestra necesidad de hacer lo que hace Fausto. Él lo hace por nosotros. […] Fausto en el drama tiene un poder mítico sobre la gente que lo contempla. Lo hace por ellos, y su acto borra su deseo de hacerlo. Esto sugiere la existencia de una comunidad y de un poder comunicativo en el mito.2
Es por esto que las historias narradas en las telenovelas son tan exitosas. Por lo regular el héroe o la heroína de estas historias es un sujeto extraído de un estrato social bajo, con el que la mayoría de la población se puede identificar. Atraviesa una serie de pruebas y libra varios obstáculos que dentro de la trama son verosímiles y que poco a poco va mostrando la pureza de sus deseos y pasiones. El espectador no solo se encariña con el héroe/heroína, sino que se identifica con este personaje, se ve a sí mismo/a en la pantalla.

Quizá el/la televidente, inmerso en una realidad hostil en la que hay que pagar impuestos, lidiar con el tráfico, estirar el salario lo más que sea posible, etcétera, necesita una especie de válvula de escape que le permita evadir siquiera por una hora al día la realidad en la que vive. Y es quizá esa necesidad la que se cubre al consumir las telenovelas, llenas de vidas complicadas, pero ejemplares, de historias de adversidades, pero donde al final siempre se consigue alcanzar la felicidad. Donde por más malvado que sea el villano, siempre triunfa el bien.

1 Se refiere a la obra teatral de Johann Wolfgang von Goethe.
2 Rollo May, La necesidad del mito: la influencia de los modelos culturales en el mundo contemporáneo, Barcelona, Paidós, 1992.

2 comentarios:

  1. Tienes razón, no había visto desde este punto a las novelas. Y aunque todas pasan por los mismos escenarios y situaciones (pobreza, cárcel, hospital, ricos y pobres, belleza y fealdad, entre otros) la base del trama y la ‘adaptación‘ a situaciones sociales es lo que las hace funcionar, todo esto de acuerdo al contexto social de cada país. Buen comentario compañero ;)

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