lunes, 29 de febrero de 2016

De visita en Tiahuanaco, Bolivia

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

Tiahuanaco, o Tiwanaku, es un sitio prehispánico ubicado en el departamento de La Paz, a unos 15 km del lago Titicaca, a 70 km de la ciudad de La Paz y a una altura de 3870 msnm.

Este sitio estuvo ocupado desde el 900 a.C. hasta el 1000 d.C., más o menos. La influencia de la cultura tiahuanacota abarcó una gran extensión en los actuales territorios de Perú, Bolivia, Argentina y Chile. Tuvo un gran desarrollo de la metalurgia, el urbanismo, la arquitectura y la astronomía, así como de la agricultura y la escultura. En suma, se trató de una ciudad excepcional y de una cultura sumamente especializada y con un alto desarrollo en ciencias y artes. Y sí, algunas de sus prácticas y avances fueron aprovechados siglos más tarde por los Incas.

Dada la importancia histórica y cultural de Tiahuanaco, decidimos que, ya que estábamos en tierras andinas, no dejaríamos pasar la oportunidad de visitar el sitio arqueológico. A unas calles del Cementerio General de La Paz sale el transporte hacia el sitio. Nos cobraron la módica cantidad de Bs10 por persona.

Aquí haré un paréntesis. En Bolivia todo mundo tiene un número de carnet. Éste es único, personal e intransferible. Lo solicitan para todo. Para hacer trámites en oficinas del gobierno, para realizar movimientos bancarios, para viajar de una ciudad a otra. A nosotros, como extranjeros, nos pedían el número de pasaporte.

El trayecto no es largo y, al salir de la ciudad, pasamos por una zona de árboles que me sorprendió, ya que antes habíamos ido a Oruro y hacia allá no crece más que yerbas y matorrales.

Por cierto, en el camino nos entretuvimos platicando con un fulano que descubrió nuestra procedencia por el acento. Él también es del exDF. Fue grato hallar a un paisano.

Poco antes de llegar a nuestro destino me llamó la atención un letrero que no pude fotografiar debido al movimiento de nuestro transporte. Éste avisaba que en el punto donde se hallaba se contaban 4000 metros hacia arriba del nivel del mar. Y la gente tan tranquila.

El transporte llega justo a la entrada al sitio arqueológico de Tiahuanaco y de ahí mismo parte hacia La Paz, así que no hay manera de extraviarse.

Mapa tomado de www.detiahuanaco.com
La zona turística y visitable de Tiahuanaco consta de cuatro espacios: los museos de lítica y de cerámica, y las zonas de Puma Punku y Kalasasaya. El boleto de entrada ampara al visitante para los cuatro espacios. Usted puede conocer toda la oferta turística de este importante sitio arqueológico por la módica cantidad de Bs10, si es boliviano; Bs3 si es estudiante y Bs80 si usted es extranjero (unos MX$210). Sí, es ocho veces más caro para los extranjeros y eso, de verdad, es una grosería horrible. (Sólo como dato de referencia, la entrada Teotihuacan es de $64, nacional y extranjero.)

Nuestras facturas.

Fotografía tomada de www.tiwy.com
En la taquilla solicitan el número de carnet para los nacionales. Y, evidentemente, quienes no lo tenemos debemos pagar esos 80 bolivianos. Sinceramente, no me dieron ganas de entrar con esa tarifa, pero ya estábamos ahí, ni modo de hacer el viaje en vano.

Los primeros espacios que visitamos fueron los museos. Permítanme decir que el de cerámica está horrible. Se trata de unas pocas salas con varios ejemplares de cerámica y pocas explicaciones de qué son, para qué servían, a qué periodo pertenecieron o dónde fueron hallados. La museografía es de lo peor.

En el Museo de Cerámica.
El museo de lítica es ligeramente mejor que el de cerámica. Su pieza central es el Monolito Pachamama, que ocupa toda una sala del museo. Alrededor de él se halla toda la historia de cómo se descubrió, de su traslado a La Paz, donde fue grafiteado, orinado y hasta baleado, y de su posterior restitución a su lugar de procedencia. Este museo posee una arquitectura más cuidada y de mejor diseño y las piezas sí presentan cédulas informativas.

Monolito Pachamama
En ninguno de los dos está permitido tomar fotografías. No es como en México que solicitan evitar el uso del flash, pero se permite hacer capturas fotográficas en todo momento. Allá la prohibición es total. Sin embargo, los carteles decían "Prohibido fotografías o filmar las excavaciones actuales del área arqueológica" y, en sentido estricto, dentro del museo no había de ese tipo de trabajos. Así que, escudado en esas sutilezas del lenguaje me dispuse a fotografiar lo que se me antojó. Claro que me llamaron la atención. Y claro que les dije eso de la especificidad de la prohibición. Me dijeron que tenía que solicitar un permiso en la dirección. Decidí no discutir y guardé mi celular (¡me llamaron la atención por tomar fotos con el celular!). Pero, como lo dije párrafos antes, no iba a hacer el viaje en vano. Así que I me ayudó vigilando a los vigilantes para poder tomar fotos mientras no me miraban. De este modo logré sacar las pocas fotos que acompañan este post.


Y miren nada más la joyita que pude capturar.


Permítome hacer una transcripción de la cédula informativa:

"MONOLITO
ANTROPOMORFO"
ESCULTURA LÍTICA
POSIBLE RÉPLICA
MATERIA PRIMA:
ANDESITA GRIS
TÉCNICA DECORATIVA:
TALLADA INCISA
SITIO DE PROCEDENCIA:
DESCONOCIDO.

Y el énfasis va en "POSIBLE RÉPLICA" y en "SITIO DE PROCEDENCIA: DESCONOCIDO". De verdad, cualquier museo arqueológico que se respete se debe abstener de exponer una réplica o, como en este caso, una posible réplica. ¿Es que los arqueólogos no son ni siquiera capaces de determinar la autenticidad de una pieza? Y para colmo, no se sabe de dónde salió el monolito. En serio, eso es falta de profesionalismo y un insulto para los visitantes, sean nacionales o extranjeros.

Salimos de este museo y decidimos visitar las zonas arqueológicas (Puma Punku y Kalasasaya). Cabe decir que faltan indicaciones en los caminos para llegar a dichos lugares. En fin, fuimos primero a Puma Punku. Es una pequeña zona llena de piedras de no-se-sabe-cuándo que labraron no-se-sabe-quiénes con la finalidad de servir para no-se-sabe-qué y que fueron halladas y trabajadas por no-se-sabe-qué-arqueólogo. Es decir, no hay información sobre lo que el visitante está observando. Solo hay una placa a la entrada y es esta:


Además de eso, no hay más nada. Aunque déjenme decirles que sí hay una manera de saber lo que se está viendo, y esa es contratar un guía de turistas. Que no sé dónde se pueda hacer eso, porque tampoco hay informes al respecto. Mal asunto. Lo único bueno es que en esta zona sí nos dejaron tomar fotos.





De ahí nos fuimos a la zona de Kalasasaya. Está algo retirado. Aquí hay unas cuantas placas informativas acerca de la pirámide de Akapana, o de Putuni.

Pirámide de Akapana
Yo quería ver la Puerta del Sol y tomarme unas fotos posando al lado suyo. Y el único letrero cercano decía "no pase".

Puerta del Sol.
El templete semisubterráneo y las demás estructuras también carecen de placas informativas. Uno debe llevar su libro, sus apuntes o ser adivino para saber qué está presenciando. Nuestro amigo paceño nos ayudó muchísimo para orientarnos acerca de lo que estábamos observando. Mi mayor agradecimiento para él y su esposa, que fueron muy hospitalarios con nosotros.



Una vez que posamos en las zonas más agradables para la lente, decidimos salir del sitio, tanto porque ya estaban a punto de cerrar como porque ya no íbamos a encontrar transporte hacia La Paz.

Antes de irnos pasamos al sanitario y de salida vimos un cuaderno, arrinconado, que llevaba por título "Sugerencias de los visitantes" o algo así, porque no le tomé foto. Y sí, I y yo no perdimos la oportunidad de dejar nuestras observaciones, enojos y mentadas de madre. Yo les dejé mi correo electrónico. Sería agradable recibir una respuesta. Ah, pudimos echar una pequeña ojeada al resto de comentarios y muchos, si no es que todos los extranjeros, se quejan de la tarifa para los fuereños.

Tiahuanaco es bonito. Pero lo administran mal. No hay trabajos arqueológicos en curso, la museografía es pésima y la información al visitante es nula o muy escueta. Para lo que el turista puede ver, el precio es excesivamente alto.
Leer más »

miércoles, 24 de febrero de 2016

Tres ideas electorales vigentes en otros países que no le vendrían mal a México

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

Tomada de www.infoeleccionesmexico.com
El sistema electoral en México no es perfecto, dudo que alguno lo sea en el mundo, y siempre que vamos a las urnas hay desacuerdos y desencuentros, ya sea por las reglas del juego o por lo que hacen y dicen los actores de la contienda. En fin, que leyendo sobre asuntos electorales, considero que tal vez a México le sirva implementar algunas de las siguientes ideas.

Certificado de sufragio.

En Bolivia no solo es un derecho el votar, es una obligación. Una vez que se emite el voto se recoge el certificado de sufragio, una suerte de credencial que incluye los datos del votante y su fotografía. Durante los 90 días posteriores a la elección, es necesario presentar este certificado para acceder a cargos públicos, realizar trámites bancarios y obtener el pasaporte. Quienes no voten deben pagar una multa para acceder a los trámites antes mencionados.

Esta medida ha lograda que, por ejemplo, en el referendo para realizar una modificación a la constitución que se llevó a cabo el 21 de febrero de 2016, el abstencionismo fuera tan solo de1 16% del electorado. En México, en las elecciones intermedias de 2015, el abstencionismo fue de 52%, aproximadamente.

Mientras más votantes acudan a las urnas, mayor legitimidad tiene un gobierno, ¿no creen?

Voto en blanco.

En Colombia se vale emitir un voto en blanco, no nulo. La idea es que si gana esta opción en una elección, ésta se debe repetir, pero los candidatos no podrán volver a contender por ese puesto. Es decir, se reconoce el voto en blanco como un disenso del electorado y se le otorga una fuerza política electoral.

Muchas veces se promueve el voto útil en México o elegir al menor peor. De contar con la opción del voto en blanco, podríamos echarlos a todos de una sola vez.

Segunda vuelta.

Esta opción existe en varios países y es bien sencilla. Para ganar las elecciones es necesario obtener la mayoría absoluta de los votos. En caso de que eso no suceda, los dos candidatos punteros se enfrentan a una segunda vuelta en la que el ganador necesariamente tendrá más de la mitad de los sufragios.

En las elecciones federales de 2006, Calderón resultó ganador con un 35.89% de los votos mientras López Obrador alcanzó un 35.33%. La diferencia es muy pequeña y ciertamente no otorgó legitimidad al gobierno del panista. De haber habido una segunda vuelta, quizá nos hubiéramos ahorrado el plantón en Reforma y la toma simbólica en el Zócalo.

¿Se les ocurre otra?
Leer más »

La Dama del Cabaret: Me cansé de intentar definir el cabaret

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

Recomiéndoles que le echen una ojeada al texto de Hortensia Martínez:
La Dama del Cabaret: Me cansé de intentar definir el cabaret: Fue en 2009 cuando enarbolé la bandera del cabaret como propia. A partir de ahí me dediqué a investigar y a vivir lo que era eso, incluso pensé en escribir un libro.

Me cansé de escuchar primero en mi cabeza, y luego en voces de otras personas la pregunta "¿Qué es cabaret?", que es como si preguntaran si existe vida después de la muerte, como definir el concepto de dios o de ser humano: cada quien lo define como lo ha vivido. Así de profundo y complejo es....

Seguir leyendo.
La que sabe, sabe. No cabe duda de que me atraen las ideas inconclusas y de definiciones inacabadas. ¿Será por eso que me fascinaron la etnohistoria y el cabaret?

Desde mi calidad de amateur en el escenario, me gusta la situación indefinible del cabaret, porque le da vida, porque incita a la reflexión y a la propuesta, porque lo dinamiza. En lo personal, no quiero que se llegue a definir, por aquello que mencionas de su institucionalización y demás cosas raras.

Gracias, Ondina, por tu reflexión y propuesta. Sin duda, aunque no se trate de una conclusión, ayuda a ver.
Leer más »

martes, 23 de febrero de 2016

El Carnaval de Oruro

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

Como les había comentado, el propósito fundamental del viaje a Bolivia fue estar en el Carnaval de Oruro. I bailó en él y no hubo ningún obstáculo lo suficientemente rudo como para impedirle lograr el objetivo, y eso me alegra.

Verán, hay mucho escrito en la web sobre este carnaval, así que quizá lo que pueda decir sea redundante. Básicamente se trata de una procesión al Templo de la Virgen del Socavón, patrona minera de la ciudad minera de Oruro. Se hace un recorrido de unos 4 kilómetros bailando que, si se hicieran caminando, bastaría poco menos de una hora para cubrirlo. Pero como no es así, los bailarines se tardan unas cuatro o cinco horas en completarlo, algunas veces con trajes sumamente pesados o más incómodos que la chingada. Mi reconocimiento, admiración y respeto para los fuereños que no están habituados a la alta montaña (recordemos que Oruro se encuentra a unos 3700 msnm, lo que dificulta la respiración y, en algunos casos, aumenta la presión arterial) y aun así realizan el recorrido de principio a fin sin hacerla de emoción.

Las dieciocho danzas que se ejecutan dentro del carnaval están llenas de colorido, trajes maravillosos, pasos hermosos y música estupenda. Es sorprendente ver pasar a cada uno de los conjuntos, que pueden llegar a reunir a quinientos o mil bailarines, cada uno de ellos ejecutando la danza de manera magistral y precisa. Se trata de multitudes interminables bailando al ritmo de las bandas. ¡Y las bandas! ¡Qué experiencia más maravillosa ver pasar a una de ellas! Las hay desde cincuenta, sesenta músicos, hasta las que congregan a más de doscientos. Desde antes de poder ver a los ejecutantes se siente el vibrar de los bombos. Imagínense lo imponentes que son al pasar frente al público.

Cholitas.
Niños caporales.
Figuras.
Morenos.
Osos de la diablada.
Foto: I. Carpio.
Una sección de la Banda Intercontinental Poopó.
Foto: I. Carpio.
Tinkus.
Foto: I. Carpio
Caporales. Mujeres.
Cholitas bonitas.
Ahora bien, esto sucede desde las 7:00 am que inicia el primer conjunto, hasta pasadas las 5:00 o 6:00 am del siguiente día cuando por fin terminan su recorrido el último grupo de danzarines y la última banda de músicos. Es simplemente majestuoso. Las bandas van acompañando a los bailarines de principio a fin y algunas de ellas hacen más de un recorrido pues acompañan a varios conjuntos de danza. ¡Qué aguante y tocando trompetas, tubas, a 3700 msnm!

Durante todo el recorrido se contagia la alegría de los participantes y el público asistente, pero, sin duda, la entrada en la Plaza Cívica, que es algo así como la recta final, es siempre más eufórica. En parte se debe a que en ese sitio se instalan las cámaras de la televisión boliviana y en parte a que es el último esfuerzo para llegar al Templo de la Virgen del Socavón. La alegría que se refleja en los bailarines al entrar al templo es indescriptible, una mezcla de alivio, éxtasis y felicidad.

Entrando al Templo de la Virgen del Socavón
Altar de la Virgen del Socavón
Hasta aquí, solo he mencionado lo bello y lo bueno del carnaval. Sin embargo, también hay cosas malas y feas.

Verán, a lo largo de todo el recorrido se instalan graderías para poder apreciar el paso de músicos y bailarines. Éstas son colocadas, según supe, por particulares a quienes el gobierno de Oruro les concesiona su instalación y usufructo. Normalmente se trata de los habitantes que tienen su domicilio en la ruta del carnaval. Algunos hoteles también instalan graderías y hasta ofrecen paquetes a sus visitantes en los que se incluye un lugar en ellas. Así que, ya se imaginaran, el precio que se cobra por ocupar uno de estos lugares varía, dependiendo del punto del recorrido y de la calidad de las gradas. Lo más barato que se cobra son Bs100.

Esto no es malo, a final de cuentas el carnaval puede beneficiar a los orureños. Lo malo es que, al parecer, no hay normas mínimas de seguridad para la instalación de estos asientos. Son frágiles y, por alguna extraña razón, parece que quienes los instalan se olvidan de que la gente tiene piernas, es decir, solo consideran el espacio que será ocupado por las nalgas del espectador. A nosotros nos tocó ver que el techo de una de las gradas se elevó a causa del viento, fue detenida por los cables de energía eléctrica y, al estar hecha con armazón de metal, provocó un cortocircuito que ocasionó que la gente huyera despavorida tanto de esa gradería como de las aledañas, además de que se tuvo que cerrar la avenida por donde pasan los artistas por un lapso de una media hora, más o menos.

Me contaron que antes estaba peor el asunto, pero no me dijeran qué tan peor. No les caería mal una suerte de Secretaría de Protección Civil, o algo parecido. Cabe decir que el carnaval es resguardado tanto por el ejército, la policía departamental y las guardias municipales. Pero en asuntos de seguridad de las instalaciones de las gradas me parece que no existe una autoridad que garantice que todo saldrá bien. Sería una pena terrible que volviera a ocurrir un accidente como el de 2014.

Otra cosa que no me gustó fue la oferta de bebidas. Abundan en todo el recorrido vendedores ocasionales de cerveza Paceña en lata, así como de alcohol de baja calidad. El licor de café al coñac marca Tres Plumas parece ser imprescindible y, por su aroma, todo indica que se trata alcohol de 96° con sabor a café. No lo probé, me provocó repulsión su aroma. I sí que lo probó y dijo que sabía de la vil chingada. El caso es que no se vende otra cosa durante la procesión. Ahora bien, dada la duración del carnaval, ya se imaginarán que en la noche están todos borrachos. Pues no, borrachos están desde el mediodía. No es por andar de malvibroso criticón, pero los bolivianos se emborrachan rápido. Aunque tampoco es que toda la gente caiga en los placeres dionisiacos, los hay quienes aguantan sobrios todo el tiempo. Sin embargo esos que sí caen hacen del carnaval algo desagradable al olfato ya que, como es bien sabido, beber harta cerveza incita a la micción constante y abundante. Y cuando se encuentra uno en un estado alterado de la conciencia poco importa el lugar donde se libere la necesidad biológica antes citada. Así que se mean debajo de las gradas, en las esquinas, en los postes, casi donde sea. Cabe decir que las autoridades instalan sanitarios portátiles, pero éstos no bastan para la demanda. De igual manera se dicta ley seca, pero los comerciantes del alcohol se preparan con tiempo. Créanme, sin exagerar, hubo ciertos puntos del recorrido en los que no era soportable el aroma.

Así quedan las calles de Oruro, llenas de basura de cerveza Paceña.
Y ya, lo último de lo que me voy a quejar es del hecho de que los dichos vendedores, tanto de elíxires etílicos como de botana y comida rápida boliviana, se pasean por la zona que debería ser exclusiva para danzarines y músicos.

Con todo, la verdad es que quedé maravillado y feliz de haber presenciado el mayor carnaval de Bolivia. Esos asuntos negativos no son lo suficientemente fuertes como para opacar la belleza y majestuosidad de la procesión al Santuario del Socavón. Y, cómo no decirlo, el llegar a la meta y beber un rico api acompañado de un pastel es una excelente recompensa por haber realizado el recorrido de punta a punta.

Api y pastel.
Si tienen oportunidad, vayan al Carnaval de Oruro, está sumamente chingón, no se van a arrepentir.
Leer más »

jueves, 18 de febrero de 2016

De viaje y desconectado

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

Banda, hace ya un rato que no escribo en este mi blogcito oficial y de juguete. Déjenme les cuento que fui a la tierras quechuas/aymaras. Y, no es por andar de criticón, pero el Estado Plurinacional de Bolivia es un desmadre, o al menos en eso estaba durante el tiempo de nuestra estancia, que fue más o menos la primera mitad de febrero.

Algunas danzas del Carnaval
Resulta que visitamos al país de la plurinacionalidad básicamente porque I fue a bailar en el Carnaval de Oruro, Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, según la UNESCO. Tuvimos que pasar toda una serie de pruebas y obstáculos para lograr el objetivo, como cruzar los andes por terracería y bajo la lluvia, por poner un ejemplo. Pero lo más rudo, y quizá lo que detonó los demás contratiempos, fue el hecho de que el país entero estaba volcado (y aún lo está) en una contienda electoral que decidirá sus próximos cinco o hasta diez años de política interna.

No sé muy bien cómo está el asunto, pero resulta que Evo Morales quiere permanecer en la presidencia, para lo cual le resulta necesario modificar la constitución de su país. El próximo 21 de febrero se hará un ejercicio electoral en el que la gente votará por el Sí a dichas modificaciones o por el No. Los muros en las calles de las ciudades que visitamos (La Paz, El Alto, Oruro, Uyuni, Cochabamba) están tapizadas de propaganda a favor del Sí y del No. Me resultaron ingeniosas aquellas que convertían el NO en EVO.
Propaganda a favor del Sí. Y un chingo de basura tras el Carnaval. Curioso es que se trate de cajas vacías de cerveza Paceña. 

Mucha gente con la que pudimos cruzar palabras reconoce que Morales ha sabido levantar a Bolivia y volverla productiva y próspera. Y resulta curioso que esa misma gente nos dijo que no pensaba apoyar las modificaciones a la constitución porque más tarde corrían el riesgo de que Evo se convirtiera en un dictador. Concuerdo con este pensamiento.

Ambos bandos se han empeñado en hacer campañas exitosas. Lo curioso es que cuando abandonamos aquel país, las encuestas decían que el 40% de los votantes decidirían por el Sí, y otro 40% por el No, mientras el restante 20% estaba indeciso. Las votaciones se van a poner interesantes.

Por cierto, Bolivia tiene Armada.
En fin, el estar allá y concentrarnos en nuestro objetivo, aunado con el hecho de que no hubo manera de conectarme regularmente a la web a través de mi móvil (las tarifas de Iusacell para el roaming en Sudamérica son peor que una mentada de madre, y no tengo un celular desbloqueado para meterle SIM boliviano...) hizo que para mí la visita del Papa a México fuera una noticia y no un hecho (parafraseando a Mario Benedetti), por poner un ejemplo.

En fin, ya estoy de vuelta y espero poder escribir algunas cosas para mi blog. Y sí, tendré que hacer unos cuantos posts sobre Bolivia. Ah, y siendo que hoy es jueves, al rato en la noche haré una transmisión del Todo Sereno, mismo que, a falta de WiFi, no hubo modo de realizar en tierras bolivianas.
Leer más »