viernes, 15 de abril de 2016

Llamadas telefónicas incómodas en la oficina

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

Voy a pegar uno así.
El escritorio que me asignaron en mi trabajo está al lado de una escalera que solo va hacia el piso de abajo, no sube. Para subir hay que ir a la principal o usar el ascensor. El pasillo en donde estoy comunica al edificio principal con el Almacén General, con el Consultorio Médico y con la Caja. Ah, y al lado está el área de Fotocopias. Como podrán imaginar, es una zona de abundante tráfico de personal, y nunca falta quien se arriesgue a sufrir tortícolis con tal de chismear en las pantallas de mi computadora y la de mi compañero de al lado. Lo cual, la neta, me híper súper dúper cabro retro caga.

Pero para lo que estoy escribiendo es para quejarme de otra cosa. No sé qué pinche gusto tienen varias personas por usar la zona donde me ubico como caseta telefónica. Si les llega una llamada a su celular o si tienen que hacer una, se levantan de su lugar y caminan hasta acá, a unos pasos de mi lugar. Y acá es donde se avientan toda su llamada. De verdad que sí me encabrona tal situación, porque, para colmo, su interlocutor casi nunca les escucha. Lógico, en esta zona no suele haber buena señal para los móviles. Luego entonces se esfuerzan para que los oigan levantando la voz. Gritan a unos pasos de mí. ¡No mamen! Súmenle a eso el hecho de que me viene valiendo madres lo que conversen, pero con el volumen que manejan es prácticamente imposible no enterarme de sus chismes.

Tengo dos soluciones a esta situación. La primera es la más viable y es la que estoy aplicando. Cada vez que alguien viene a hablar por celular a la zona donde trabajo, pongo skapunk en mi compu a todo volumen. Wisecräcker los estresa, a mí me encanta. Ya van dos que me ven feo y se van. La otra alternativa es aplicarles la misma ojetez. Ir a hacer llamadas telefónicas a sus lugares. Pero esa me da hueva, la verdad.

En fin, quería desahogarme.

P.D. No tiene nada qué ver, pero hoy mandé copia de un correo a quien no debía, pendejamente. Espero que no haya consecuencias negativas.

1 comentario:

  1. Hasta a mí me dio coraje. Sigue poniendo el volumen a toda mecha, y si no te da flojera, vete a hablar por teléfono al lugar de esos ojetes. Yo haría lo mismo, y también empezaría a hablar por teléfono (con mí misma) en voz alta, con risotadas, y música cabaretera, para que los interlocutores les pregunten a esos desconsiderados "¿pos dónde estás?"
    Saludos
    Minervita

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