martes, 14 de diciembre de 2010

Sobre la utilidad de las redes sociales, 2*

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

Anteriormente escribí dos que tres críticas negativas a las redes sociales. Quise dejar pasar algún tiempo para masticar mejor mis ideas y en espera de algún comentario que me hiciera ver el lado bueno de estas cosas. (En fin, como sea.)

Las redes sociales no sólo son esa cosa inútil y ociosa que comenté en el post anterior. Son también, claro, sabiéndolas aprovechar, una excelente herramienta para ayudar en la preservación y redefinición de la humanidad (aunque se oiga mamón).

Explico, y voy a basarme para esta explicación en las palabras del Dr. José Luis González Martínez, Antropólogo Social de la ENAH, y en algunas lecturas clásicas de antropología social.

Resulta amigos, que el ser humano no es humano sólo por la biología, es decir, los genes, el ADN no determinan la condición humana. Es, como dicen que dice Aristóteles, un animal social. Si el pequeño humano neonato convive desde su nacimiento con otros humanos, adquirirá eso que se llama cultura1. Si, por el contrario, es adoptado por una chimpancé, o por otro animal no humano, adquirirá los hábitos propios de la especie que lo críe, y será, por lo tanto, un individuo biológicamente humano, pero nada más. No será un humano como tal.

La cultura es entonces lo que nos hace diferentes del resto de los animales. Sí, sé que quizá alguien esté pensando que hay pruebas de que la cultura está presente en chimpancés y otros primates (basándose sobre todo en la estrategia del chimpancé para cazar termitas). Pero déjenme decirles que la cultura es un sistema de símbolos, mediante los cuales la humanidad se apropia de la naturaleza y de este modo la reinterpreta y se posesiona de ella. Estos símbolos deben ser ante todo entendidos por un grupo social, no pueden ser creados y mantenidos por individuos aislados.

Ahora bien, si resulta que la cultura es un asunto colectivo que le compete a toda la sociedad que participa de ella, debemos dejar en claro que necesita de una herramienta para ser transmitida de un individuo a otro, de una generación a la nueva (esto específicamente es la endoculturación). Y esa herramienta se llama comunicación. No hablo sólo del lenguaje, del idioma, que puede ser hablado o escrito (como ahora mismo lo es). Hablo también de la comunicación corporal, de las señas, de lo que se comunica con un abrazo o al mostrar el dedo medio mientras se doblan los otros cuatro.

Lo que importa en el proceso comunicativo es que la idea abstracta que se forma en la mente del emisor pueda ser recreada en la mente del receptor, independientemente de que se esté o no de acuerdo con esa idea. Por ejemplo, si yo escribo Sol, nadie que maneje el mismo idioma que yo (o por lo menos nadie cuerdo) asociará esta palabra con una galleta, sino con nuestra estrella. Y eso es porque desde pequeños sabemos que nuestra estrella se llama Sol, es un acuerdo sociocultural llamarle de ese modo. La cultura pues, se sustenta, se vive, se transforma, se transmite a través de la comunicación.

Entonces resulta que, si el elemento definitorio de la condición humana es la cultura, la comunicación es la base de la existencia humana. Sin comunicación no hay cultura y sin cultura no hay comunicación. (Eso explica por qué hubo tanto caos cuando al dios de los judeocristianos se le ocurrió crear diferentes idiomas allá en Babel, qué buena travesura.)

Ahora traslademos esta teoría a algo más práctico. Hablando de la comunicación, veamos cómo ésta se ha transformado a un ritmo vertiginoso en tiempos recientes. Mis abuelos, que ya no viven, jamás se hubieran imaginado que una cosa rectangular con un pantallita y unos números pudiera servir para hablar con una persona ubicada a kilómetros de distancia de mí. Y ahora los teléfonos celulares son el pan nuestro (o la tortura nuestra) de cada día.

A la humanidad le gusta inventar nuevas formas para comunicarse a una velocidad cada vez mayor. Se inventó el telégrafo, el teléfono, el fax. En tiempos recientes aparecieron los mensajes SMS, la Internet con: correo electrónico, chat, videoconferencias, redes sociales. Espacios que cumplen con varias funciones, pero la que me interesa en este momento es la comunicativa.

Facebook, Twitter, Blogger y cuantas cosas más se les ocurran cumplen con esa función comunicativa. Llevan el mensaje de un punto cualquiera del globo a otro cualquiera (Bueno, cualquier punto que tenga conexión a internet). Es entonces que estas cosas sirven para una función práctica e inteligente (en las manos adecuadas) que es la transmisión de la cultura, o de las culturas si lo prefieren así. Y es tan importante el poder de estos nuevos canales que empresas, instituciones de gobierno, ONGs y cuanta cosa se les ocurra crea perfiles en el Caralibro y el Tuiter.

La comunicación “tradicional” basada en medios impresos, televisados y radiofónicos se ha transformado. Amigos mexicanos que viven fuera del país siguen oyendo sus estaciones de radio chilangas preferidas gracias a la transmisión de radio por internet. Agreguen a eso el hecho de que ahora existen miles de alternativas para acercarse a la información, que en la web no sólo están presentes los poseedores de la hegemonía comunicativa, que esta tecnología permite que los ciudadanos de a pie (como yo en este momento) puedan transmitir sus ideas. Aunque estas no lleguen muy lejos, el hecho que importa es que llegan a lugares más lejanos que los sitios a los que llegarían sin la intervención de la web. A este blog se han acercado a comentar personas que viven en lugares que en mi vida he visto, pero que gracias a este canal de comunicación pueden leerme y yo a ellas.

Las redes sociales, además de ser un nuevo canal comunicativo, han servido de plataforma para la creación de nuevas tribus. Sociedades que no necesitan compartir un territorio y a veces ni siquiera compartir el mismo idioma se crean en torno a foros de la web, páginas, blogs, etcétera. Tribus virtuales que acercan sus realidades inmediatas a las de los demás partícipes de éstas.

Estas tribus tienen un enorme mérito, y es que borran, que se brincan las fronteras entre naciones en la creación de nuevas sociedades. Gente de Perú, España, China, Australia pueden conformar una misma nueva tribu. Y en esta creación de nuevas sociedades también crean nuevos símbolos, nuevos códigos comunicativos, como escribir LOL, WTF, por ejemplo. Incluso resignifican los símbolos ya existentes, como la palabra correo, que en el idioma español (por lo menos en México) ha sustituido a e-mail y correo electrónico, y así, al correo de papel se le ha tenido que renombrar como correo tradicional.

Como vemos, todo esto influye tanto en la realidad virtual como en la realidad real. La vida se vive en dos planos que no están separados tajantemente el uno del otro y que se alimentan mutuamente.

Estamos pues ante una herramienta impresionante, que llegó para quedarse, negarse a reconocer la utilidad sería tanto como negar el avance que significó la imprenta o la radio. Además, recordemos que las redes sociales no solo sirven como medio de comunicación, tanto oficial como alternativa, sino también como el medio ambiente idóneo para la gestación de nuevas formas en que los individuos pueden asociarse, nuevas maneras de relaciones interpersonales.

* Agradezco la charla virtual a Miguel Canseco mediante la que compartimos opiniones sobre este tema, algunas reflejadas en el texto.
1 La cultura es el modo inteligente, significante y práctico en que una sociedad humana organiza su existencia con el fin de seguir existiendo. Esto incluye formas de alimentación, de comunicación, de relaciones interpersonales, de significaciones, etcétera.

5 comentarios:

  1. Interesante, pero demasiado largo. Que bueno que las redes sociales te parezcan mas que solo un medio para comunicar que te estas rascando los huevos. Por cierto, no dicen que los animales tambien son humanos?

    La tecnologia nos esta matando.

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  2. Sí, lo sé, no es del largo que la gente acostumbra leer en este blog (ni en ninguno), pero es que eso me pasa cuando me agrada un tema, me prolongo chido.

    Sí, de hecho siempre he visto la parte útil y la inútil en las redes social y en general en cualquier tecnología relacionada con la comunicación. Es como una moneda, tiene dos caras.

    ¿Quién dice que el resto de los animales (no Homo Sapiens) también son humanos? Eso tengo que leerlo.

    No creo que no esté matando. En todo caso seríamos nosotros mismos al usarla con fines suicidas. yo creo que la tecnología no mata ni da vida, es la intención con que algún humano o humana la utilice lo que mata o no.

    Saludos.

    P.D. Hasta mi comentario es largo.

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  3. Fe de erratas: en el cuarto párrafo de mi comentario anterior debería decir:

    No creo que nos esté matando.

    Ya.

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  4. Si totalmente de acuerdo mi Kaz, yo en lo personal estaba en contra de las redes sociales, pero ps bueno un poquito no hace daño ademas me entero de todos los desmadres (lo cual me parece bastante bueno jejeje aun asi concuerdo contigo men
    un saludote

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  5. Exacto mi LOKutOr, eso de enterarse de todos los desmadres no tiene precio.

    Saludos

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