lunes, 11 de febrero de 2013

Vicios solidarios

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

I. En cierta ocasión estaba sin monedas suficientes, quizá con algo de dinero en la billetera, pero no con la morralla necesaria para subirme a un microbús. Y entonces miré mi mano y noté que solo me hacía falta un peso para tomar el transporte público. Luego me asomé a mi bolsillo y encontré un boleto del metro, sobrante. Entonces supuse que podría revender ese boleto a cambio de un solo peso para subirme al microbús. Lo ofrecí a la gente que se acercaba a la entrada del metro pero a nadie le interesó, ni porque lo remataba a solo el 33% de su costo comercial.

II. Hace ya algún tiempo fui con R y M* a una feria de la cerveza en Tulyehualco que más bien parecía fiesta de XV años. Había buenas chelas, hay que decirlo. En un momento se nos antojó un cigarro, pero ninguno llevaba consigo. Al lado de nosotros había un grupo de amigos que fumaba. R y yo nos acercamos y se dio una conversación más o menos así:
–Oye, ¿nos vendes un cigarro?
–No, ¿cómo crees? Tómalo sin broncas.
–Gracias– tomé el cigarro.
–¿Nada más uno para los dos?
–Somos tres, ahorita viene el otro wey.
–Toma los tres.
–Va, ¿cuánto te debemos?
–Nada, es de compas.
III. A la hora de comprar cerveza para la banda, es común que alguien (afortunadamente entre mis amigos no siempre es el mismo alguien, eso sería muy incómodo) no pueda cooperar. Entonces también es común que por consenso general ese alguien pueda beber exento de la cooperación. Normalmente se "empareja" a la siguiente. (¡Sistema de dones!)

IV. Deambulaba por las calles del centro y traía entre mis dedos el último cigarro Delicado de mi otrora abundante cajetilla. Pero no traía con qué encenderlo. Caminando hacia donde yo estaba venía un señor de unas cinco décadas de edad, venía fumando. Me acerqué a él y le pedí prestado su cigarro para encender el mío. Me hizo una seña para que esperara, sacó de su bolsillo un encendedor y de la manera más atenta me ayudó a prender mi tabaco.

¿Cómo ven? ¿Por qué la gente a la que le ofrecí un boleto del metro a cambio de un peso no me hizo caso? ¿Por qué sí nos fueron regalados tres cigarros? ¿Por qué se tolera que alguien beba sin cooperar? ¿Por qué se enciende amablemente el cigarro de un desconocido? ¿Por qué el consumo de alcohol y tabaco despierta de este modo la solidaridad?

2 comentarios:

  1. Entrada chida (:

    Creo que desconfiamos de lo que parece muy bueno para ser verdad, no es común que pasen cosas así, "de seguro me va a transar.."
    Y al compartir aliviamos el miedo a la carencia, ¿no?; pensamos que alguien más hará lo propio cuando nosotros lo necesitemos.

    Saludos

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  2. Ándale, por aquello de 'hoy por ti, mañana por mí'.

    Saludos.

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