jueves, 29 de agosto de 2013

Apuntes sobre "La identidad nacional. Entre la patria y la nación: México, siglo XIX", de Catherine Héau-Lambert y Enrique Rajchenberg S.

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

Nota aclaratoria: El presente es un texto mío, escrito para comentar el artículo "La identidad nacional. Entre la patria y la nación: México, siglo XIX", que publicaron Catherine Héau-Lambert y Enrique Rajchenberg S. en la revista Cultura y Representaciones Sociales.*

Hagámonos una pregunta básica: ¿qué entendía la sociedad mexicana del siglo diecinueve como México? Esta parece ser la pregunta que detona el texto de Héau-Lamber y Rajchenberg. Claro que para buscar una respuesta a este cuestionamiento básico se deben aclarar otros aspectos. Por ejemplo, ¿qué es México, una patria o una nación?, ¿existe diferencia entre patria y nación? Y bueno, hay que darle un toque que provoque la curiosidad en el lector, algo que lo confronte con lo que supone saber acerca del periodo a estudiar, así se proponen responder a ¿por qué Benito Juárez, indudable patriota, firmó un tratado, el McLane-Ocampo[1], por demás beneficioso para los Estados Unidos y perjudicial para México?

En general, la diferencia que los autores proponen entre el concepto de patria y el de nación es que el primero se refiere a la tierra en la que nace un individuo y a la que por razones afectivas se siente adscrito, ligado. Es decir, un sujeto que ama a su tierra está manifestando el amor por su patria, por el lugar de donde son sus ancestros y de donde él mismo es. Por otro lado, la nación es más bien un proyecto político que una cuestión de amor a la tierra, y por lo tanto es un concepto muy posterior al de patria.

A lo largo del artículo defienden la idea de que el norte siempre fue considerado como una parte ajena a la patria mexicana. Desde la fundación de Tenochtitlan, durante la Nueva España y en el siglo XIX esta zona es diferente, no forma parte de lo que se considera mexicano. Esta forma de ver el norte, esta manera de imaginarlo es la que, a decir de Héau-Lamber y Rajchenberg, sustenta el hecho de que muchos políticos mexicanos del XIX hayan considerado viable ceder, o vender grandes extensiones de territorio al vecino expansionista del norte. Esto, al mismo tiempo, explica por qué López de Santa Ana vendió más de la mitad del territorio original de la nación mexicana.

Pero, ¿a qué se debe que se considere ajeno al norte del naciente país? Según el texto, existe una idea de norte agreste y nada productivo, con poca población y nada acostumbrada al trabajo regular, constante, y por lo tanto nada aprovechable para el trabajo en haciendas, minas, etc. Esta idea es la que permite que el presidente Juárez haya firmado sin aspavientos el mencionado tratado.

Ahora bien, si tanto el norte como el sur eran considerados ajenos a la patria mexicana, y si el norte lo era por su lejanía y por su población poco aprovechable para el trabajo, ¿qué razones habría para que el sur, desde el Istmo de Tehuantepec, se considerara fuera de la concepción de patria? Poco se habla al respecto, se menciona solamente que se debe a la abundante vegetación de la zona, pero no se indica la imagen del sur que existe en el ideario nacional.

Veamos, los autores dividen el territorio mexicano decimonónico en tres partes, norte, centro y sur. Proponen que lo que se entiende por patria es lo que después es conceptualizado como Mesoamérica, mientras que la zona árida del norte no es tomada en cuenta como parte de la patria. Sin embargo no consideran a la totalidad mesoamericana, sino que la cortan, como ya se ha dicho, a la altura del Istmo de Tehuantepec. Argumentan que tanto el norte como el sur resultan inhóspitos para los habitantes de la zona central: el norte por desértico y el sur por exuberantemente selvático.

Aquí tal vez sea preciso considerar que, tal y como lo menciona el artículo, es a partir de Clavijero que se trata de ligar históricamente a la población criolla del siglo XIX con los conquistados mexicah. Y si se entiende luego que el mito fundacional de la nación mexicana reside en un solo grupo indígena, como también lo dice el texto, se puede entender por qué el sur, espacio propio de los grupos mayas, no se considera parte de la patria, ya que esta región no figuraba en los dominios de los mexicah al momento de la llegada de los europeos y era, por lo tanto, un espacio político y cultural separado del poder ejercido desde el Anáhuac. Este mismo anclaje ideológico en la historia de los mexicah sustenta, afianza la idea de la separación entre el centro de la nación mexicana y el norte de la misma. Recordemos que, para la gente de Tenochtitlan, los pobladores del desierto eran todos chichimecas (un adjetivo por demás denigrante), eran bárbaros, salvajes y ajenos a la civilización.

México es entonces una patria más que una nación y sus límites geográficos coinciden más o menos con los que tenían los mexicah antes de que llegaran los europeos. Es este sentimiento patriótico ligado solo al centro del país el que le permite a Juárez firmar el McLane-Ocampo que, si nos fijamos detenidamente, no atentaba realmente contra la integridad del territorio considerado como auténticamente mexicano.


* Artículo disponible en http://www.culturayrs.org.mx/Revista/num4/Rajheau.html (Consultado el 29/08/2013)
[1] El tratado se firma en 1859, "en sus cláusulas se establece el derecho de tránsito a perpetuidad de mercancías y personas del vecino del norte entre dos puntos que unen el Golfo de México y el Pacífico —Matamoros y Mazatlán—, y en el sur, por el Istmo de Tehuantepec", así mismo incluye "una cláusula que autoriza a los Estados Unidos intervenir militarmente si en dichas rutas se presenta una amenaza para el libre tránsito." p. 44
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martes, 27 de agosto de 2013

Estúpidas Letras 31

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

Hace mucho que no posteo Estúpidas Letras...

Camioneta estacionada en las afueras de Médica Sur


Lona en Tepepan

Anuncio en Milpa Alta


Aviso en mi trabajo


Una lista de útiles escolares

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lunes, 26 de agosto de 2013

DF de colores 2

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

De un tiempo a la fecha se han estado instalando escaparates publicitarios en los bajopuentes de varias vialidades, como Viaducto y Periférico. Al parecer al GDF le interesa vender esos espacios publicitarios. Eso es lamentable ya que, en verdad afean el paisaje.

Sin embargo, no sé por qué razón, los puentes que están en Periférico y Tlalpan y en Periférico y Coscomate no han sido utilizados para esta publicidad.

Aquí les dejo las fotos que tomé del segundo donde se puede ver un mural alusivo a José Guadalupe Posada. Y sí, preferiría que estos espacios destinados a la publicidad lo fueran para el arte.

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domingo, 25 de agosto de 2013

Diálogo 12

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

—Pero es mi dinero, mamá.

—Que sea tu dinero no implica que te lo puedas gastar.
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martes, 20 de agosto de 2013

Me declaro fan de la pirotecnia

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

Recuerdo que hace algunos años en la fiesta patronal de mi colonia se quemaba un castillo (de fuegos artificiales). Ahora ya no tenemos dónde quemarlo y creo que por eso ya no se hace.

Eso me entristece porque de verdad disfruto mucho ver esas luces nocturnas colorear el entorno.

Sí, ya sé que contaminan un chingo, pero aun así me encantan.

Y ya, no diré más, mejor les dejo unas fotos que les tomé a los que recientemente quemaron en las fiestas de San Lorenzo Huipulco y Santa María Tepepan.


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jueves, 15 de agosto de 2013

¿No tendrás doce pesos que me regales?

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

De esto ya hace como un par de meses. Iba con M y R por la Condesa, esa colonia que dicen que es cosmopolita y que está a la vanguardia y que está llena de parejas que no tienen hijos sino perros. El plan era llegar al "salón de la cerveza" a ver un espectáculo de stand up.

Llegamos algo temprano así que M propuso buscar una tienda de cerveza artesanal que está en la zona. No creo necesario decirlo, pero lo diré. M no tenía ni idea de cómo llegar y solo nos dimos una buena perdida, lo que solo me confirma que jamás debo confiarle mi ubicación geográfica.

Ya para no hacerles el cuento largo, pasábamos cerca de un café cuando una mujer se acercó a mí. A ojo de buen cubero, tenía ella unos 40 años, no más. La ropa que usaba no se veía ni vieja ni maltratada. Es más, a riesgo de no saber de lo que hablo, puedo decir que hasta se veía bien combinada. El caso es que se acercó a mí para pedirme dinero. Con voz baja y mirada de limosnera me soltó la pregunta que da título a este post: "¿no tendrás doce pesos que me regales?". Yo solo respondí que no.

Ya luego me percaté del atrevimiento de la señora. Es decir, ¿doce pesos? Que no mame. Normalmente los mendigos te piden "una moneda". En algunos casos me han llegado a pedir "cinco pesos para el pasaje". ¿Pero doce pesos? ¿Me estaba pidiendo lo necesario para comprarse un dólar? ¿Me estaba informando el tipo de cambio? ¿Será que en la Condesa, dado que es "cosmopolita" y sus habitantes se sienten en el llamado primer mundo, los mendigos se asumen como mendigos de primer mundo?

Como sea, estoy pensando seriamente en ir a mendigar a la Condesa.
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martes, 13 de agosto de 2013

¿Por qué no tener un presidente extranjero?

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

Veamos, los últimos presidentes, y me refiero a los que han pasado por Los Pinos desde De la Madrid hasta Peña Nieto (si no recuerdan sus nombres son: Mike, Charly, Neto, Chente, Lipe y Quique) han sido bastante pendejos.

Bueno, no precisamente pendejos, porque supieron hacer lo que se propusieron. Desde instaurar el sistema neoliberal, privatizar grandes empresas del Estado, hacer públicas las deudas de unos cuantos inversionistas fallidos, pactar con el narco para que lograra su desarrollo, y, en suma, timar y robar descaradamente al grueso de la población.

¿Por qué no traemos al país a un presidente extranjero que no sea así de pendejo? ¿Qué tal si a nuestro país lo pudiera gobernar Luiz Inácio Lula da Silva? En tan solo ocho años en el puesto presidencial, su país pasó de estar endeudado con organismos internacionales a ser prestamista del Fondo Monetario Internacional (préstamo que ayudó a solventar la crisis de los países europeos). Los obreros de aquel país sudamericano obtuvieron un aumento en sus ingresos sin que eso provocara mayor inflación en la economía de su nación (principal argumento para que en mi país no suba el salario mínimo).

En fin, que si se pudiera traer a Lula a gobernar acá, me cae de madres que yo sí estaría de acuerdo.

Ya sé que me van a etiquetar de antipatriota y antinacionalista. Y está bien, porque de hecho ni soy patriota ni soy nacionalista. Y es probable que mencionen el heroísmo de Benito Juárez al mandar matar a Maximiliano de Habsburgo para que el gobierno de México recayera en un mexicano, solo les digo que el proyecto de Juárez no era mejor que el de Maximiliano. Ahí les encargo.
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martes, 6 de agosto de 2013

Y hoy, en la sección “¿Quién rayos?”...

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

¿Quién rayos le pone nombre a los danzones?

Sí, lo sé, es una pregunta pendeja y ociosa, porque es obvio que el nombre del danzón se lo pone su compositor. Pero a lo que me refiero es más a bien a, ¿cuál es la lógica que siguen los compositores de danzón para nombrar las piezas que escriben?

Veamos, hay títulos como Emilio, amarra a tu perro, Yo no voy a Alemania, ¿Qué pasó don Raul?, Arroz con pescado, Hay que echar manteca, La jeringa de María, Las vacas de Frank...

Yo no sé si ustedes piensen lo mismo, pero para mí que cuando un compositor termina un danzón se queda un rato pensando: "rayos, ¿cómo nombraré este danzón?", y en eso la vecina le grita a su hijo Emilio: "¡¡¡Emiliooooo, amarra a tu perro!!!", o llega su esposa y le dice: "viejo, hoy vamos a comer arroz con pescado", o alguna escena por el estilo.

Bueno, ya, independientemente de eso, esos danzones me gustan mucho, por eso lo dejó acá uno:

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