lunes, 10 de abril de 2017

Del amor II: La media naranja

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

Tomada de www.tollupol.es
La idea de la media naranja es el cuento clásico que más daño le ha causado a la humanidad. Bueno, a la parte de la humanidad que se la cree.

Échenle una ojeada al discurso de Aristófanes en El Banquete de Platón.

Y hace daño porque parte del supuesto de que la gente está incompleta, que no son seres acabados y que su felicidad depende de que puedan encontrar a esa parte que los haría seres redondos, acabados, completos y no un pedazo de trozo de algo. Crea, por lo tanto, a humanos codependientes, mendicantes de afecto, y limosneros de amor.

Sugiero que dejemos de lado esa concepción babosa y dañina y que nos consideremos seres completos. Seamos autosuficientes y no dependamos del amor y del afecto que nos puedan dar otras personas. Establezcamos relaciones amorosas basadas en la completitud, la plenitud y el gusto de estar, y no en la necesidad y la dependencia de alguien más. Las mejores relaciones amorosas son esas que se dan entre seres felices, seres autónomos, seres independientes que se acompañan porque quieren, porque se les da la gana, y no porque lo necesiten para ser felices.


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miércoles, 5 de abril de 2017

Del amor I: Individualidad y autonomía.

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

Tomada de adibs-feminista.org
No creo en la idea de que una pareja sentimental deba comportarse como si se tratara de una sola persona. No defiendo la idea de que lo que piensa uno lo debe pensar el otro. Ni la idea de que lo que dice uno representa las emociones y pensamientos de ambos.

Al contrario, defiendo la individualidad y la autonomía tanto de ideas como de acciones dentro y fuera de la relación. Dos personas que se aman no tienen porqué pensar igual ni actuar del mismo modo.

(Y tampoco se trata de que se complementen, de eso, de la media naranja, luego les hablo.)

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miércoles, 22 de marzo de 2017

Entre el acoso y la hombría.

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

Nota preliminar: 
Escribí esto porque leí esto otro
y porque me pareció prudente y necesario.

El acoso sexual es parte importante de la heteronormatividad patriarcal, del machismo, pues.

A los veinte años entré a trabajar a una empresa que fabrica tubos de cartón, desde lo que son para papel de baño hasta los que se usan para construir columnas para grandes obras civiles. Como yo era ayudante general, tenía que hacer lo que me indicaran. A veces me desempeñaba como mensajero, a veces como chalán de embarques.

Precisamente fungiendo ese rol me tocó ver, oír, presenciar el acoso sexual en primera fila. Los choferes de los camiones en los que entregábamos la mercancía, seguros de su hombría, solían gritar "piropos" a las transeúntes. Simplicidades desde "guapa" hasta elaborados versos híper guarros de los cuales, la neta, no me acuerdo. Era parte de su identidad. Lo es.

En cierta ocasión, volviendo de no-sé-dónde-chingados (en realidad no es importante saber de dónde), el chofer al que acompañaba vislumbró a la distancia un CETIS, o CECATI, o algo así. El caso es que era la hora de la salida del turno vespertino. Bajó la velocidad y, aprovechando que mi ventanilla estaba abajo, gritó una de sus guarradas favoritas. Obviamente eso ofendió a la morra. Sin embargo no hizo, ni dijo nada.

No me voy a poner como héroe, la neta es que solo miré al chofer y le pregunté

–¿Y así como que para qué?, digo, ¿te dio su teléfono?, ¿te pidió un aventón?
–Cha, no te pongas de fresa. Es nomás para cotorrearlas. Mírala, hasta le gustó.
–No mames, ya se siente soñada– obviamente no notó el sarcasmo.

Seguimos avanzando y nos acercamos a un grupo de unas tres morras.

–Puto si no les dices nada– me dijo.
–¿Nada de qué, wey?
–Ps, díles algo, wey, no seas puto.

Pasamos al lado de las morras y yo solo voltee hacia afuera del camión y de nuevo al frente.

–Ah, pinche puto maricón que eres, wey, la neta.

No le dije nada más. Digo, estaba morro y nunca había leído ni madres de feminismo, género y esas yerbas.

A la distancia, veo que el acto de acosar a una mujer en la calle refuerza la posición de macho dominante. Afirma la división sexual del cortejo y la supresión de la capacidad de agencia de las mujeres.

Ser acosador o ser puto, en ese dilema se educa a los varones en una sociedad, en un mundo en el que se cosifica a las mujeres y se les trata como seres desechables. Blanco o negro. Sin matices en los que puedan caber el respeto hacia el otro, hacia la otra. Esta simplicidad binaria hace creer a los varones que si no cosifican (como machines) serán cosificados (como putos).

Y no, la vida real no es así de llana y simplista. Hace falta, urgentemente, crear una consciencia colectiva que privilegie la equidad de género y el respeto, que fomente el trato digno y que visibilice el acoso, desde el más normalizado y asimilado como natural: como los piropos en la calle, entre godínez, o en el transporte público; hasta aquellos en los que se llega a la violencia física: nalgadas, besos forzados, violaciones, feminicidios.

Sí, puse al final del párrafo anterior la palabra "feminicidios". Porque, sin entrar en honduras, los motivos y razones del feminicida son los mismos que los del acosador: creer que las mujeres se pueden poseer y desechar, que son objetos para el placer masculino sin capacidad de decisión. Erradicando el primero, daremos un excelente paso para erradicar al segundo.

Aquella vez opté por ser un "pinche puto", y está bien, lo prefiero a andar de pinche violento acosador.
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viernes, 24 de febrero de 2017

Fotopost 2016

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

OK, sí, ya sé que estamos en febrero y casi acabándolo; y que los recuentos anuales se hacen o al final del año en cuestión o a principios del siguiente, pero es que hasta apenas acabé de armarlo. Tuve algunos inconvenientes a la hora de recolectar las fotos :( Lo siento, pero ya está aquí. Ah, pero antes de comenzar, déjenme decirles que es el primer año que hago un recuento con fotos (por eso no estaba preparado y se complicó juntarlas) y la idea no es mía, se la copié a Yoko Be de Malcriando Cuervos.

'Ora sí, a lo que los truje:

Resulta que no fueron pocas las fotos que quería poner, así que opté por armar un collage por cada mes.

ENERO
De enero no tengo muchas fotos, no sé por qué. Empecé el año recibiendo un hermoso regalo de parte de mi novia, esa "guitarrita" que ven ahí y que no es una guitarrita sino un ukulele (lo verán en siguientes meses). También fue el inicio de un viaje a Bolivia. Nunca había salido del país y estaba algo nervioso, pero la experiencia fue muy chida.

FEBRERO
Nuestra estadía en las tierras plurinaciones fue en este mes. Mi chava fue a bailar al carnaval de Oruro, y la foto donde trae el traje de danza la tomamos después de que recorrió 5 kilómetros bailando, es bien ruda. Nos paseamos por esa ciudad minera, échenle un ojo a la foto de abajo a la izquierda, con el Tío, un dios subterráneo; y a la foto de arriba a la derecha: hallamos un local en Oruro, Bolivia que se llama Xochimilco, pero estaba cerrado y nunca supimos de qué era. Fuimos a Cochabamba y nos fotografiamos con el Cristo de la Concordia. Estuvimos en el Salar de Uyuni, en el Lago Titicaca y en Tiahuanaco, pero de eso ya escribí un post. A mi regreso a México me fui a dar un rol a Teotihuacán, hacía falta un poco de mexicanidad.

MARZO
En marzo fui a conocer Aculco, Estado de México. Que dicen que es un pueblo mágico y, la pura verdad, está bien chido. Anduvimos por allá porque a Itzel y a su grupo de danza los invitaron al Festival Internacional Cultural Tierra Adentro, FICTA. También anduvimos dando en rol en Xochimilco pues en ese mes se lleva a cabo la Fiesta de la Flor Más Bella del Ejido.

ABRIL
Abril es un mes muy denso para mí. Es el cumpleaños de mi crío y de mi chava. Y pues, básicamente a ellos me dediqué en ese mes. Mi morro, por cierto, cambió de cinta en Taekwondo.

MAYO
De mayo no tengo suficientes fotos, la neta es que no sé qué pasó con ellas, debería tener más. Les comparto una selfie en malísima resolución que nos tomamos en el Kiosco Morisco de Santa María la Ribera de cuando fuimos al Encuentro con la Tierra, y la foto de una cantina en el pueblo de mis padres, Doctor Mora, Guanajuato, que me gustó por la fachada pintada con aerosol.

JUNIO 
En junio hice cabaret, ¡qué raro! Tuve unas presentaciones en la Casa Frissac del Centro de Tlalpan. Y, miren, ahí está el ukulele. También hubo una sesión de fotos para La Casa de Bernarda Alba en el Museo de los Ferrocarrileros. Creo que corté demasiado la foto, pero eso que se ve es una locomotora.

JULIO
Se estrenó La Casa de Bernarda Alba, y con el teatro lleno. Me apunté a las varietés del Cirque du Moleil en Youkali y a una función en La Gioconda, obvio que llevé al ukulele. Fuimos a pasear a Veracruz (Tecolutla, Papantla, Tajín) donde comimos zacahuil, Leo liberó a una tortuga lora, y nos levantamos temprano para ver el amanecer del Golfo de México, estuvo de huevos.

AGOSTO 
Más cabaret, esta vez en el Pasagüero de Motolinía, ese que se ve ahí efectivamente es el ukulele. Y mi cuñado se graduó, obviamente fuimos a celebrar con él.

SEPTIEMBRE
Y más y más cabaret. Hicimos una pequeña muestra en la Casa Frissac y me estrené a un personaje presentador. La Casa de Bernarda Alba se lanzó al Foro Abierto de la Casa del Lago y, como en septiembre es mi cumpleaños, lo festejamos comiendo unos ricos y deliciosos elotes asados al carbón estilo Bajío.

OCTUBRE 
La varieté patriótica que habíamos preparado en Casa Frissac se estrenó y tuvo una corta temporada en octubre. Volví a usar a mi presentador, con mi ukulele, claro está. Hice a mi versión de José María Morelos. Y el auditorio se llenó. La Casa de Bernarda Alba se lanzó al Foro José Martí. Y, como ya estábamos en tiempos octubrinos, hicimos Las Impertinencias de la Muerte en La Gioconda.

NOVIEMBRE
Nunca me había pintado de calavera, neta. Esta vez se me ocurrió hacerlo y estuvo chido. De paso, Itzel y yo nos fuimos así al panteón de Nativitas. La varieté patriótica se salió de la Casa Frissac y se presentó en la explanada del Centro de Tlalpan, con todo y lluvia y sin lona, la respuesta de la gente fue estupenda. Fui con mi chava y su mamá a la Peña de Bernal, a conocer. Me apunté, con el apoyo de Adriana Moles, en el taller de pastorela cabaretera de Tito Vasconcelos, del que luego saliera el señor Guajolotzin. Fuimos con mi crío al Museo Nacional de Antropología y a la Expo de los Pueblos Indígenas, en una afán de cumplir, primero, con su tarea y, segundo, observara que los pueblos indígenas que están plasmados en el museo siguen existiendo y haciendo trabajos maravillosos.

DICIEMBRE 
Se estrenó la pastorela, producto del taller con Tito. No salí en esas primeras funciones como Guajolotzin, sino como Ángel. Pero sí anduve guajoloteando en el Orfeó Català y en la Agrícola Oriental. Volví a ir a la Peña de Bernal, con mi crío, mi madre, mi hermana, mi cuñado y mis sobrinas. Y para el cierre de año, estuve festejando con mi chava, amigos, Tito y varios cabareteros en Youkali. Ah, y eso que se ve en la foto de abajo a la izquierda son, en efecto, elotes asados al carbón estilo Bajío. Es que en la familia nos encantan.

Antes de que me reclamen, los rostros de los menores de edad están pixelados por cuestiones de seguridad. No subí fotos con mi familia por las mismas razones y porque esos momentos íntimos, me los quedo para mí. (¡Qué envidioso!, ¿verdad?)

Gracias a toda la banda que estuvo y marcó el 2016 para mí. La neta es que fue un año muy divertido.

Uff, estuvo largo el post. Si llegaron hasta acá, gracias por leerme.
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martes, 7 de febrero de 2017

Clowndo te hablen de amor. (Una historia para entender el amor… con humor.)

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

Primer acto.

Una serie de eventos afortunados me llevan en 2016 a una función de clown en un teatrito bien bonito de Coyoacán. Voy con Leo, con todo y que la protagonista (al protagonista no lo conozco aún) me advierte que hay temas que quizá no sean claros para un morro de 8 años. No solo le entiende a todo, sino que se carcajea a más no poder con las escenas de risa, y se conmueve con las que son para conmover.

De verdad, los clowns le encantan a mi crío. Y a mí también me encantan. Y ese par en particular, me cae de perlas. Son unas personas maravillosas.

Segundo acto.

La misma serie de eventos afortunados (pero de otro ramal) me lleva a conocer a uno de los músicos que admiro en la escena cabaretera de esta mi Ciudad de México. Así, de repente, antes de salir al escenario en la Zona Rosa, y cuando ya hemos marcado algunas canciones para la función de ese mismo día, se presenta. No puedo más que decirle que soy su fans. También conozco a una cantante de tangos que canta bien bonito las rancheras. Luego hay más colaboraciones y charlas y hasta un divertido ensayo con público en un bonito restaurante de la colonia Juárez. Son de esas personas que digo, qué chido haber conocido.

Tercer acto.

Los clowns invitan al músico, a la cantante y a mí a formar parte de la obra que en 2016 disfruté en compañía de mi crío. Obviamente aceptamos todos. Ensayamos, con algunos tropiezos (chiste local) y, finalmente, re-estrenamos (ya en primera persona del plural y no en tercera) en el mismo teatrito bien bonito de Coyoacán, pero ahora siendo parte del montaje que me maravilló y en compañía de gente a la que admiro.

¿Cómo se llamó la obra?

(Pista: se llama igual que este post.)

Clowndo te hablen de amor. (Una historia para entender el amor… con humor.)

Creación y actuación: Juan Antonio Sánchez e Irazema Hernández

Músicos: Luciana Castellani, Elliot Sandín y Carlos Basaldúa.


Funciones:

Domingos 12, 19 y 26 de febrero, 5, 12, 19 y 26 de marzo y 2, 9, 16, 23 y 30 de abril de 2017. O sea, todos los domingo de febrero, marzo y abril (salvo el 5 que ya pasó) a las 14:00 horas en Tadeco Teatro (Alberto Zamora 32, Colonia Del Carmen, Coyoacán).

Función especial: 14 de febrero, 20:00 horas en Cassola del Orfeó Català de Mèxic (Marsella 45, Colonia Juárez, Cuauhtémoc).
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martes, 31 de enero de 2017

Guajolotzin Tezcatlipoca alias "El Tezca"

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam




Fotografías de Juan Antonio Sánchez Martínez. Guajolotzin Tezcatlipoca alias "El Tezca" es un guajolote sobreviviente de la navidad y el thanksgivin day pasados. Como sobreviviente, pasó por muchas penurias para conservar el pellejo, pero él sigue adelante con una idea en la mente: seguir vivo. "El Tezca" sabe que los mexicanos están en apuros y que, como él, quieren evitar a toda costa ser desplumados. Por eso viene con toda la buena actitud y buena onda a compartir sus conocimientos, sus tácticas y estrategias para lograr el éxito en la lucha contra el granjero opresor, el local, y el de la granja vecina del norte.
El año pasado estuvo intenso en cuando a teatro cabaret se refiere, hice bastante. En el segundo trimestre (no me acuerdo bien de la fecha) me metí al taller que imparte Adriana Moles en la Casa Frissac (Tlalpan Centro) por recomendación de Hortensia Martínez. Y ahí hice varias cosas divertidas. Luego en octubre y noviembre volví a actuar al lado de Hortensia en Las Impertinencias de la Muerte. Y en diciembre estuve en un taller de Pastorela Cabaretera con Tito Vasconcelos por invitación de Adriana.

Y precisamente entre charlas con Hortensia y las sesiones del taller con Tito nació Guajolotzin Tezcatlipoca alias "El Tezca". Verán, Hortensia tenía la idea de que hiciéramos una obra con dos personajes, uno sería un guajolote, aunque no estaba definido el nombre ni el carácter. Yo tenía que llevar un personaje al taller y no tenía uno listo. Así que, amablemente, Hortensia me dijo: "pues va, lleva el guajolote". Entonces me puse a trabajar para desarrollar bien la idea.

Déjenme decirles que no fue fácil, tengo como cuatro borradores de personaje que, seguramente, no verán la luz. A menos que los recicle para otras cosas. Pero estoy convencido de que el resultado final valió bastante la pena.

Para la primera temporada de la pastorela (9, 10, 15 y 17 de diciembre) que llevó por nombre Rebelión en el pesebre, tuve que apechugar y actuar como ángel. Ni modo.

Pero el señor Guajolotzin no se agüitó y se anduvo presentado en otros lados. En la Agrícola Oriental el 20 de diciembre como parte de la posada cultural que organizó el Centro Cultural Mazapili, el 22 de diciembre en la Cassola del Orfeó Català de Mèxic como parte de la fiesta de fin de año que organizó El Cerrojo.

Vino luego la segunda temporada (5, 6 y 7 de enero) de la pastorela con Tito y esta vez sí estuvo Guajolotzin incitando a la rebeldía. Fue muy divertido y gratificante. Yo suponía que hasta ahí serían las presentaciones de este personaje, pero no, qué equivocado estaba. Todavía el viernes pasado, 27 de enero, tuvo oportunidad de hacer de las suyas en Un teatro, dentro de los Monólogos Cabareteros.

Y ya entrados en gastos, aún le quedan, al menos, dos funciones en puerta. Amigos lectores, si llegaron hasta esta parte del post, están cordialmente invitados (si no llegaron hasta acá, pues ni cómo invitarlos porque de todos modos no van a ver estas letras):

* Hoy mismo, martes 31 de enero a las 9:00 pm en Galería Bar La Gioconda (Filomeno Mata 18, Centro). Es de entrada libre y cooperación voluntaria.

* El próximo jueves 2 de febrero a las 8:00 pm en Youkali Cabaret (Amberes 61-3, Zona Rosa). También es de entrada libre y cooperación voluntaria.

Vayan, a Guajolotzin Tezcatlipoca le dará gusto verlos.

Y aprovechando, muchas gracias a quienes me echaron la mano para crear a este señor. A Hortensia por la idea, a Itzel por ayudarme en la manufactura del vestuario (es re buena costurera), a Olga e Irazema por hacerme subirlo a un escenario, a Adriana y Tito por el taller... y a los que me faltaron.
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miércoles, 4 de enero de 2017

Cuando la pendejez y el pánico se unen, todo se va al carajo

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

Iniciamos el 2017 con un aumento a las gasolinas brutal, tanto que, según los economistas de la UNAM, solo ese incremento mermó en un 26% el poder adquisitivo de los mexicanos. Y no es para menos. Al subir las gasolinas, cualquier producto que necesite transportarse aumenta de precio, como las tortillas, por ejemplo.

Y este gasolinazo, obviamente, ha tenido respuestas de parte de la gente de a pie, con bloqueos carreteros, toma de casetas de peaje, etc., y hasta de los que andan en helicóptero.

El pedo, banda, es que está corriendo el pánico y la pendejez. La pendejez es pensar que Chedraui es responsable del gasolinazo. Eso es vil robo y vandalismo a lo bestia, no nos hagamos tarugos.

Pendejez es bloquear las carreteras: los bloqueos consumen más gasolina y quienes los padecen son los ciudadanos comunes y corrientes. ¿Es necesario bloquear? OK, hay que bloquear las casas de los diputados y senadores que aprobaron las reformas que hoy nos están partiendo la madre. Hay distritos electorales, y hay legisladores por cada uno de ellos. Hay que sitiar sus casas, las carreteras no les afectan.

Pendejez es pensar que con un #MetroPopular y un #PosMeSalto en la Ciudad de México, se está protestando contra una medida que es federal y que no afecta a la operación del Metro.

Pendejez es correr rumores sobre vandalismos, acrecentar el pánico de la población que, aún sin presenciar esos actos violentos, los cree y pide la intervención policial o de otras fuerzas del Estado.
Teoría del pánico, (Se utiliza cuando el Estado necesita legitimar una acción que normalmente vulnera los derechos de los ciudadanos). 1. Se aplica la acción (reformas). 2. El Estado genera el pánico (saqueadores y violencia) 3. Algunos piden la presencia del Estado a través de sus fuerzas para restablecer el orden. 4. El Estado entra con sus fuerzas (incluyendo al ejército) 5. Resultado a) Se engrandece al Estado como ente "salvador" por restablecer el orden y se genera una aparente paz y tranquilidad desviándose así la atención del origen del problema (las reformas). b) Se justifica la militarización del país bajo el pretexto de mantener la paz social. c) Se acaba con las protestas y manifestaciones. Muy escueto pero así funciona esto."
Pendejez es crear caos, cuando lo que necesitamos es paz.

Por eso, para no caer en pánico y pendejez les pido de la manera más atenta:

Compartan noticias solo de lo que estén seguros. Verifiquen las fuentes de su información. Comparen más de una fuente. No crean ciegamente en los rumores. No sean presas del pánico ni atraigan al pánico a los demás. Y si todo anda tranquilo en sus rumbos, no está de más decir que las cosas van bien.

Si quieren unirse a las protestas, sean inteligentes. La gente común y corriente no aprobó las reformas, cerrar las carreteras solo afecta a la banda. Las tiendas departamentales tampoco metieron su mano para el gasolinazo. El Metro de la Ciudad de México nada tiene qué ver con las gasolinas. Y, ¿qué creen?, los dueños de las gasolineras tampoco son responsables. Así al chile, fueron los legisladores.



Y si no se quieren unir a las protestas, aléjense de los desmadres y cuéntenselo a quien más confianza le tengan.

Protestemos, pues, pero usando la cabeza. No haciendo desmadres a lo pendejo.


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martes, 3 de enero de 2017

Moana: Un mar de aventuras

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

Antes del fin de año fuimos a ver Moana: Un mar de aventuras. Los adelantos lucían prometedores y, la neta, me gusta ver las películas creadas para público infantil.

Moana es la hija del jefe de la isla Motunui, en la Polinesia y, como ella recalca varias veces, no es una princesa. Ante la inminente destrucción de la vida en su isla y en las vecinas debido al avance de la oscuridad, se embarca hacia el mar abierto, lo que su padre le tiene prohibido, en busca de una mítica isla, la Isla madre, la dadora de vida, para restablecer el orden del mundo y salvar a todo mundo, su pueblo y las islas aledañas. Para alcanzar su objetivo debe encontrar a un semidiós y convencerlo de ayudarla.

El carácter de Moana me gusta. Es decidida, valiente y hasta ruda. Su abuela es la onda, tras una máscara de locura y desvaríos seniles esconde a una mujer sabia y conocedora de la historia de su pueblo. Y lo más chido es que apoya e incita a su nieta a avanzar sin miedos. Creo que me recordó un poco a la Abuela Sauce de Pocahontas. Maui es el semidiós del que les hablaba antes, su personaje me gustó, sobre todo por sus tatuajes y su humanidad.

Ahora bien, la historia es muy buena, pero creo que no está muy bien contada. Disney nos contó que una diosa se puso histérica porque le robaron su corazón y a partir de ese acto se dedicó a destruir y matar todo alrededor. Y, para calmarla, había que regresarle lo robado. O sea, que las féminas son dadoras de vida, pero se pueden ponen locas e irracionales. Ya después de pensarle un poquito, creo que se pudo contar de otro modo. Decir que la vida y la muerte son caras de la misma moneda y que, como en el famoso adagio de los dos lobos, prosperará la que sea alimentada. Que se trata de una dualidad inseparable como el día y la noche, el ying y el yang, etcétera.

En fin, con todo y que tiene momentos emocionantes, Moana no se convirtió en una de mis películas animadas favoritas, es buena, pero no excepcional. Véanla, como dije, tiene ratos agradables.
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miércoles, 16 de noviembre de 2016

Me encabronan los padres que despiertan de golpe a los niños en los autobuses y los bajan aún dormidos

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

Sí, ya saben que a veces me aviento unos títulos bien chingones para mis posts, y el presente es la onda. Bueno, igual y no, pero es entendible y eso es lo que me importa en este caso.

Y pues eso, me encabronan esos padres. ¿Los han visto? Son padres de familia comunes y corrientes que viajan en los microbuses, autobuses, chimecos, combis, u lo que sea. Van con sus hijas o hijos, y los morros van echando un coyotito, una pestañita, un sueñito, pues. Y así, de la nada, los despiertan, les jalan del brazo, del pelo o de donde se pueda pescar al infante en cuestión y se bajan en chinga del camión. Obviamente los escuincles siguen dormidos y el zangoloteo los hace llorar.

Eso, precisamente, es lo que me encabrona. ¿Qué pinche necesidad de despertar así de ojetemente a los mocosos? ¿Qué no pueden despertar a sus hijas, hijos una o dos calles antes de su bajada? Neta, con eso, con dos cuadras nomás, les dan chance a los morritos de despertar y bajar sin hacerla de emoción ni chillando.

Y todo esto se los digo porque hoy en la mañana vi una escena como la que describo. Iba llegando a la base de camiones en el metro y la doña ni se detuvo a ver si su morrito ya estaba despierto. Nomás lo jaló del brazo y lo arrastró por el camión hasta la bajada. Pobre chamaco, lloraba que daba gusto.

Ah, y por si se lo preguntan, no. Yo no le hago así con mi crío, sí lo despierto unas dos cuadras antes, se despierta y se baja sin hacerla de jamón.
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martes, 15 de noviembre de 2016

Tú siempre tan tú

Escrito por: Carlos Salvador Basaldua Mendoza, alias Kazbam

Dicen que la gente no cambia de la noche a la mañana, lo mismo debe aplicar para los pueblos, o las ciudades. I y yo salimos unos días de la Ciudad de México a pasear por el Bajío. Para conocer un poco más de las tierras que en tiempos pasados fueran otomíes. Para degustar otros aires y respirar otras comidas. Y, ¿por qué no?, para besuquearnos descaradamente en las explanadas de las iglesias de los estados más mochos del país.

Varias sorpresas nos llevamos. Aunque la más impactante fue ver el triste estado en que se encuentra la casa del Cervantino. Su centro es bonito, pero plagado de guías de turistas que impiden el disfrute despreocupado de los paseantes. La periferia está descuidada, con calles intransitables y zonas a las que el esplendor del centro no tocó ni de casualidad. Según sé, las ciudades patrimonio reciben dinero del Fondo del Patrimonio Mundial, gestionado por la UNESCO. Pues, neta, sin ser malvibroso, no se ve en qué se invierte ese dinero.

Estuvimos también en El Cerrito, una zona arqueológica ubicada en la zona urbana de Querétaro. Vayan, está bellísima. Aunque, sí, está descuidada por el INAH; pero el personal que ahí labora es de lo más entregado a su trabajo y a la difusión de las investigaciones en el sitio.

El Bajío está chido, en serio. Pero había que volver a casa. Y, en esta ocasión, me tocó volver solito. Llegué en la madrugada del domingo a la Terminal Central de Autobuses del Norte, como a eso de la una de la mañana. Han de saber que mi casa está en el sur, así que decidí llamar un Uber, porque las tarifas de los taxis de la terminal son altísimas y, además, le tiene miedo a mi colonia. Dicen que es zona de riesgo.

Estaba dando los últimos datos a la aplicación mientras caminaba hacia la banqueta del Eje Central cuando me percaté de una pequeña riña en la vía. Y cuando digo "pequeña" estoy siendo sarcástico. La verdad es que se trataba de cuatro sujetos, dos contra dos. Armados con palos, cuchillo o navaja y una pistola, o al menos eso parecía. Se estaban lanzando golpes con los palos y con el cuchillo al tiempo que se lanzaban las más bellas flores del lenguaje urbano mexicano. Todo un chou. Me alejé un poco, no fuera siendo que por andar de chismoso saliera embarrado. La pistola solo se usó como amenaza. El pleito se acabó cuando una patrulla se detuvo al lado de los involucrados. Ni pedo. Se nos arruinó el chou.

Qué bonito recibimiento. Ciudad de México, tú no cambias.

Ah, mi Uber llegó un par de minutos después. El camino a casa fue relajado y tranquilo.
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